El Secretario General de CPDS recuerda a Francisco Ela abeme

4 agosto 2021
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  En 1986, cuando estudiaba en Madrid, tuve información sobre Francisco Javier Ela Abeme, gracias a su libro, escrito durante el régimen de Macías y publicado después del golpe de Estado que llevó a Obiang al poder en Guinea Ecuatorial el 3 de agosto de 1979. Creo recordar que el libro se titulaba “Macías. Los … Continuar leyendo «El Secretario General de CPDS recuerda a Francisco Ela abeme»

 

En 1986, cuando estudiaba en Madrid, tuve información sobre Francisco Javier Ela Abeme, gracias a su libro, escrito durante el régimen de Macías y publicado después del golpe de Estado que llevó a Obiang al poder en Guinea Ecuatorial el 3 de agosto de 1979. Creo recordar que el libro se titulaba “Macías. Los últimos años”, y en él hablaba Paco del proceso de descolonización de nuestro país, la llegada de Macías al poder y el desmadre iniciado después del fatídico 5 de marzo de 1969. El libro de Ela vaticinaba lo que veríamos años después, que Obiang iba a seguir la estela de su derrocado tío Macías. Años después, en noviembre de 1991, lo conocí en persona.

 

Aquel mes y año, Felipe González realizó una visita de Estado a Guinea Ecuatorial y, una vez regresado a Madrid, convocó urgentemente a los partidos políticos exiliados en España. Recibí la convocatoria por teléfono a las 22 horas de la noche anterior, lo que indicaba una cierta improvisación en la preparación del encuentro. Por eso solo asistimos los representantes de los partidos que tenían presencia en la capital de España. La noticia de la reunión corrió como la pólvora tras ser publicada en el telediario de las 15 horas, lo que provocó que muchos líderes de fuera de Madrid y residentes en otros países europeos (muchos de ellos sin partido conocido), acudiesen a Madrid al día siguiente a intentar entrar en la lista de representantes de partidos que Felipe González había pedido para las negociaciones entre la oposición y el régimen de Obiang, acordadas por ambos mandatarios.

 

Aprovechando un receso durante una de las reuniones que mantuvimos en el hotel convención, en Madrid, me acerqué a Ela Ebeme, lo saludé y me presenté como un admirador suyo por su libro. El hombre se mostró complacido, pero cuando le dije que era de Bisobinam, distrito de Añisok, Paco se emocionó. Me preguntó por decenas de pueblos de Añisok, por los viejos del lugar… Por todo. Me contó brevemente su vida: desde sus inicios en el Colegio Isabel La Católica (hoy “Tom-Mboya”), hasta su paso por la Escuela Superior en Santa Isabel, sin olvidar su militancia activa en el Movimiento Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial (MONALIGE), la organización de Jóvenes del MONALIGE y la influencia que en dicha organización tuvo la Asociación Juvenil Bimbilana (AJB), que representaba a los jóvenes estudiantes originarios de Valladolid de los Bimbiles (hoy Añisok) y de la que Ela fue uno de sus líderes. Aún se mostró más emocionado cuando empezamos a hablar de la situación política de Guinea Ecuatorial, las ganas que tenía él de ver a nuestro país convertido en un Estado de derecho y las esperanzas de que pudiera regresar lo antes posible a la tierra que le vio nacer.

En 1992 regresé a Guinea para continuar nuestra lucha. Tras los tristes acontecimientos del 17 de diciembre de aquel año, formé parte de una delegación de CPDS que viajó a Madrid en enero de 1993. Paco se desplazó a la capital de España a reunirse con nosotros y a hablar de política. Fue la última vez que lo vi. Mucho tiempo después, y gracias a la aparición de las redes sociales, pudimos ponernos de nuevo en contacto, hasta que Paco nos ha dejado definitivamente.

 

Con sus errores, aciertos y defectos, Francisco Ela Abeme era, ante todo y sobre todo, un hombre que anhelaba la democracia para su país y que luchó por ella, porque creía que Guinea Ecuatorial estaba muy mal gobernada y necesitaba un cambio. Así lo manifestó no solo en su libro, sino también en la interminable serie de artículos que publicó en las redes sociales acerca de cómo creía que debía organizarse el Estado guineano una vez alcanzada la democracia.

 

Ela fue un luchador nato. Siendo joven, no solo contribuyó a la creación de la AJB, sino que se afilió al MONALIGE a principios de los 60 del siglo XX siendo este todavía un partido perseguido por la autoridades coloniales. Después del 5 de marzo de 1969, decidió continuar la lucha, pero fuera de Guinea, lo que le hizo embarcar en un buque español con destino a Canarias a principios de los años 70. En Tenerife estudió la carrera de Derecho y fue un brillante jurista que se dedicó al libre ejercicio de la abogacía. Compaginó sus estudios y el trabajo con la actividad militante, en un grupo denominado Frente Anti-Macías (FAM), para terminar sus días luchando contra la dictadura de Obiang.

 

Como ocurre con frecuencia, se cumple el dicho de que “el hombre propone y Dios dispone”. Así, pues, Paco deja este mundo sin ver realizado su sueño de una Guinea Ecuatorial democrática y sin volver a pisar la tierra que lo vio nacer y que tanto amó.

 

Descansa en paz, querido compañero.