Joaquín Eló Ayeto lleva cuatro meses secuestrado en Black Beach bajo la falsa acusación de intentar asesinar a Obiang

7 julio 2019
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LA VERDAD Nº 83 A las 06:00 horas de la mañana del lunes, 25 de febrero, fue detenido Joaquín Eló Ayeto, alias Paysa, militante de CPDS y activista de los derechos humanos, en su domicilio situado en el malabeño barrio de El Paraíso. La detención, sin mandamiento judicial, fue efectuada por unos siete elementos armados … Continuar leyendo «Joaquín Eló Ayeto lleva cuatro meses secuestrado en Black Beach bajo la falsa acusación de intentar asesinar a Obiang»

LA VERDAD Nº 83

A las 06:00 horas de la mañana del lunes, 25 de febrero, fue detenido Joaquín Eló Ayeto, alias Paysa, militante de CPDS y activista de los derechos humanos, en su domicilio situado en el malabeño barrio de El Paraíso. La detención, sin mandamiento judicial, fue efectuada por unos siete elementos armados de la Seguridad Presidencial, los cuales se lo llevaron en su vehículo oficial tras registrar su casa y requisar su ordenador, el módem, el teléfono móvil y la una cámara de fotos. Encabezaba el grupo el Director Adjunto de la Seguridad Presidencial, Braulio Bakale Ondo, más conocido como Awowo.

Tras ser informado el Partido de esa detención, el abogado de CPDS se trasladó inmediatamente a la Comisaría Central de Malabo, más conocida como “Guantánamo”, para interesarse por su situación, a lo que los agentes de guardia le contestaron que el nombre de Joaquín Eló no constaba en la lista de los detenidos aquel día, lo que obligó al letrado a visitar otras comisarías de la ciudad, donde recibió idéntica respuesta. Más tarde, un amigo de Joaquín Eló llamó a la sede de CPDS para informar de que, en contra de lo afirmado por los agentes, Eló se encontraba, efectivamente, en la lista de los detenidos e ingresados en Guantánamo aquella mañana.

Al volver el abogado a Guantánamo, se dirigió a la sala de interrogatorios, donde encontró esposado a Joaquín Eló. Pese a que los agentes no querían ningún contacto entre el abogado y su defendido, este pudo informar de que le acusaban de haber comentado, en “algún lugar”, que “Obiang no va a regresar de esta gira que está realizando por el país”. Al preguntar Joaquín Eló quién era el testigo, los agentes le respondieron que lo traerían oportunamente. Se supo, además, que los mismos agentes le aseguraron que sería torturado aquella noche para que confesase los hechos.

En un comunicado hecho el mismo día, CPDS condenó enérgicamente esta detención y responsabilizó al Gobierno de lo que pudiera ocurrir con Joaquín Eló Ayeto como consecuencia de su detención ilegal.

En su primera noche en Guantánamo, Paysa fue interrogado y ya le hablaban de un plan de asesinar a Obiang que Paysa, supuestamente, conocía. Los policías le prometieron la tortura si no confesaba lo que querían oír.

En la madrugada del miércoles 27 de febrero, Joaquín Eló Ayeto fue brutalmente torturado en la comisaría de Guantánamo por Awowo. Si el primer día la acusación era haber comentado, supuestamente, que “Obiang no regresará de su gira”, y al día siguiente se le acusaba de “estar al tanto de un plan para asesinar al Presidente durante su gira”, aquella madrugada le obligaron a confesar que los partidos políticos Convergencia para la Democracia Social (CPDS) y Fuerza Demócrata Republicana (FDR), tenían un plan para asesinar a Obiang. Interrogaron a Joaquín Eló sobre las reuniones entre esos dos partidos, las veces en que Guillermo Nguema Ela, líder de FDR, ha entrado en la sede de CPDS, la última vez que lo hizo y los temas de los que se habló.

Joaquín Eló tenía ya nalgas reventadas por la paliza recibida, lo que recordaba las imágenes del cadáver de Santiago Ebee, el militante de CI asesinado en la misma comisaría a principios de 2018, sobre lo cual el propio Obiang afirmó que Santiago Ebee “murió por enfermedad”. Sus torturadores le aseguraron a Paysa que si no confesaba  los hechos de los que se acusaba a CPDS y FDR, moriría de tortura.

Mientras tanto, la policía, utilizando el ordenador y el teléfono móvil requisados a Paysa, estaba usando sus cuentas de Facebook y Whatsapp para comunicarse con sus contactos haciéndose pasar por él.

Mediante otro comunicado, CPDS rechazó enérgicamente las acusaciones de la policía, calificándolas de una simple cortina de humo para ocultar la verdadera crisis interna del régimen, una de cuyas consecuencias fue la intentona golpista del 24 de diciembre de 2017.

El juez envía a Joaquín Eló a Black Beach. El viernes, 1 de marzo, Joaquín Eló Ayeto fue conducido, esposado, ante el Juez de Instrucción número 1 de Malabo, Óscar Besekú Eñeso, al que se había hecho entrega del atestado de la Policía. Una vez en el Juzgado de Instrucción, el juez le preguntó a Joaquín, a modo informal, qué pasaba con él, a lo que Eló le narraó los hechos de a manera siguiente:

«A las 06h. de la mañana del 25 de febrero, se presentaron en mi domicilio unos ocho efectivos de las fuerzas de Seguridad, encabezados por el Director General adjunto de la Seguridad Presidencial, Braulio Bakale Ondo, más conocido como “AWOWO”. Me ordenaron salir de casa para después entrar varios de ellos, que registraron mi domicilio durante más de media hora. Al salir de mi casa, tenían mi ordenador portátil, el módem de wifi, la cámara de fotos y el teléfono móvil. Les pregunté qué pasaba y por qué requisaban mis objetos personales, a lo que me contestaron que ya me darían la respuesta más tarde. Acto seguido, me condujeron a la comisaría de Guantánamo, donde me dijeron que tenía una información valiosa que darles, y que si no se la daba me torturarían, y así yo iría acusando al Gobierno de practicar la tortura. Aquella misma tarde, durante el primer interrogatorio, me preguntaron qué sabía yo de un plan para matar al Presidente de la República, y les contesté que no sabía nada de eso. A continuación, me dijeron que yo había comentado en algún lugar que el presidente Obiang no regresaría de la gira que está haciendo por el país; lo negué y les pregunté a quién o ante quién dije tal cosa, a lo que me respondieron que ya traerían al testigo en el momento oportuno.

«Durante la noche del día siguiente, martes, me subieron a la sala de interrogatorios, donde estaba el Director de Seguridad Ciudadana. Empezó de nuevo el interrogatorio. Awowo me preguntó si yo conocía a un tal Guillermo Nguema Ela y de qué le conozco; le contesté que lo conocía por una relación familiar que tengo con él y porque es el líder del partido Fuerza Demócrata Republicana. Me preguntó con qué frecuencia entraba Nguema Ela en la sede de CPDS y de qué hablaba con los dirigentes de este partido, a lo que le dije que no lo sabía. Insistieron en que dijera qué sabía de un supuesto intento de asesinato al presidente Obiang, planificado, según los agentes, entre Guillermo Nguema Ela, Coordinador de Fuerza Demócrata Republicana (FDR), y Andrés Esono Ondo, Secretario General de CPDS. Se me preguntó sobre las reuniones mantenidas entre Nguema Ela y Esono Ondo, con qué periodicidad y los temas abordados, si hubo coalición electoral entre CPDS y FDR, si yo conocía personalmente a Nguema Ela, si había estado alguna vez en su casa y si podría conducir a los agentes a dicha casa.

«Como respuesta, negué estar al corriente del supuesto plan de asesinar a Obiang, y dije que Guillermo Nguema vino muchas veces a la oficina de CPDS, no para formar ninguna coalición, sino en el marco de unas relaciones que existen y deben existir entre partidos políticos de la oposición, teniendo en cuenta, además, que FDR es un grupo político que participó en la V Mesa de Diálogo, celebrada en 2014. Y ante mi insistencia de que me presentasen al testigo que supuestamente conoce los hechos, los agentes llamaron por teléfono a una chica, [compañera de Eló Ayeto en los cursos a los que asiste en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), y sobrina de Awowo]. La chica dijo, a teléfono abierto, que había contado a los agentes que yo criticaba mucho al régimen de Obiang y que había criticado, asimismo, la donación de 2.000 millones de francos CFA que Obiang acaba de hacer a la Iglesia para las obras de la Catedral de Malabo; la chica terminó diciendo que era lo único que había contado a la policía.

«Entonces me ataron de manos y me colgaron arriba y empezaron a golpearme brutalmente en las nalgas y en la espalda, exigiéndome que les dijera la verdad, y yo contestando que no sabía nada de lo que me estaban preguntando. Cuando, después de la larga sesión de tortura, el Director de Seguridad Ciudadana vio que no confesaba lo que ellos querían oír, pidió a Awowo que pusiera fin al maltrato. Estaba como muerto cuando me soltaron las ataduras, mientras Awowo insistía en que volverían a maltratarme al día siguiente hasta matarme si no les decía la verdad, su verdad… Había una persona tomando nota de mi declaración, y cuando les pregunté si podía leerla y firmarla, me dijeron que tenían que verla antes sus jefes. Al día siguiente, me la trajeron y la leí y firmé»

Después de su declaración, Paysa le preguntó al juez si le permitía enseñarle los signos de la brutal tortura sufrida en la comisaría de Guantánamo, a lo que el magistrado le contestó: “no hace falta enseñarme nada, usted ya será tratado de eso en la cárcel”.

A continuación, ordenó el ingreso de Joaquín Eló en el penal de Black Beach, con carácter preventivo, y sin Auto de prisión.

Joaquín Eló Ayeto es encerrado en una celda y torturado por segunda vez. Tras su ingreso en Black Beach por orden del juez de Instrucción número 1 de Malabo, Óscar Besekú Eñeso, y pese a que este dictó un Auto de prisión comunicada, Paysa fue introducido en una celda de castigo. Durante la primera noche, fue brutalmente torturado.

Con este comportamiento de las fuerzas de Seguridad de Obiang, se constata que el ingreso en Black Beach no obedecía a una decisión judicial, sino a la necesidad del régimen de mantener aislado a Joaquín Eló y someterlo a torturas físicas y psicológicas y a todo tipo de vejaciones, con el fin de conseguir que confiese lo que el régimen persigue con su detención.

En otro comunicado, CPDS atribuyó a Obiang Toda la responsabilidad, tanto civil como penal, de lo que pueda pasar con Joaquín Eló como consecuencia de su detención ilegal y las torturas infligidas a él.

 El Auto de Prisión Preventiva contra Joaquín Eló Ayeto. El 6 de marzo, CPDS tuvo acceso a dicho auto, dictado por el juez Óscar Besekú Eñeso.

En el “Considerando Único” del Auto, el Magistrado fundamenta los hechos afirmando que “al parecer en las actuaciones indicios de unos hechos que revisten los caracteres del delito de TENTATIVA DE ASESINATO, regulado y tipificado en el artículo 406 en concordancia con el art. 3 del Código Penal vigente; y al parecer existen motivos bastantes para estimar responsable a Don Joaquín ELO AYETO, y habiéndose realizado la audiencia previa para conocer su grado de participación; y resultando el delito imputado una alarma social, procede la prisión preventiva del mismo y dándose en el presente caso los requisitos del art. 502 y 503 de la LECRIM. [Ley de Enjuiciamiento Criminal], se acuerda a tenor de ello decretar su prisión preventiva”.

En la “PARTE DISPOSITIVA”, el Juez acuerda “PRISIÓN PREVENTIVA COMUNICADA del llamado JOAQUIN ELO AYETO, a cuyo efecto líbrense los oportunos despachos”.

Como consecuencia de esta situación, CPDS, mediante comunicado, hizo las siguientes observaciones, que prueban no solo la mala fe del Magistrado y su servilismo ante la dictadura, sino también que las autoridades violan a su antojo las leyes:

PRIMERA: El Juez de Instrucción habla de “indicios”

en su Auto de prisión preventiva, pero no especifica qué indicios se tienen y que sean probatorios de que pudiera haber un delito como es la tentativa de asesinato, del cual se acusa al señor Eló Ayeto.

SEGUNDA: Durante la comparecencia de Eló ante el Juez, este le preguntó, a modo de mero trámite, por qué motivo había sido detenido, por lo que Eló le narró los hechos desde su detención hasta los cuatro días que pasó en la comisaría. Cuando Eló preguntó al señor Juez si podía mostrarle las señales de las brutales torturas sufridas a manos de la policía, el Magistrado rechazó su petición.

TERCERA: En su Auto, el Juez acuerda una prisión preventiva comunicada de Joaquín Eló. Sin embargo, este fue inmediatamente encerrado en una CELDA INCOMUNICADA de Black Beach, donde está siendo brutalmente torturado, lo que pone en serio peligro su integridad física.

CPDS dijo sentirse avergonzada de estar bajo unas autoridades que violan sin pudor las leyes promulgadas en el país, como es la Ley contra la tortura, y desobedecen a un Juez que, habiendo decretado PRISIÓN COMUNICADA, aquellas hacen lo contrario y someten a torturas y vejaciones a un ser humano, lo que pone de manifiesto, ahora y desde hace cuarenta años, que Guinea Ecuatorial está en muy malas manos al ser un país gobernado por hombres sin escrúpulos.

Los abogados de Joaquín Eló Ayeto pidieron su libertad provisional sin fianza. Los abogados Ángel-Obama Obiang Eseng y María Jesús-Bokene Obiang, en representación de Joaquín Eló Ayeto, presentaron al Juzgado de Instrucción número dos de Malabo, con fecha 18 de marzo de 2019, un escrito mediante el cual pedían la libertad provisional sin fianza para el político y activista.

Ambos letrados, también militantes de CPDS, basaban su solicitud en los siguientes hechos. En primer lugar, que Eló está en prisión incomunicada pese a que el mismo Juez había decretado prisión comunicada, en contra de lo que hicieron después los carceleros. En segundo lugar, que no existe prueba alguna ni indicios racionales para acusar a Joaquín del delito de tentativa de asesinato contra el Jefe del Estado. En tercer lugar, que Paysa carece de antecedentes penales, tiene domicilio conocido de toda la vida y sin que en ningún momento haya tratado de eludir la acción de la justicia. Y por último, porque Joaquín Eló se encuentra enfermo en estos momentos, como lo prueba la carta escrita el 16 de marzo y enviada por él mismo a sus abogados desde su celda, que se reproduce parcialmente a continuación:

“Queridos compañeros. La semana ha sido muy difícil para mí. Tras declarar el jueves en los juzgados, comenzaron las fiebres, sobre todo el martes y el miércoles y, tras las fiebres, vino la tos. Estoy tosiendo fuertemente desde el miércoles, resultado de las condiciones en que me encuentro, muy malas y sin asistencia.   

Duermo en el suelo, sin colchón ni nada que me proteja del frío-calor. Compañeros y compañeras, esto tiene pinta de ir a largo, por lo que os pido una estera y una sábana; si hay posibilidad, una radio. En los mismos términos, os pido traerme productos congelados para poder cocinar y una cocina de keroseno. Gracias por doto, camaradas. Saludos de Paysa desde Black Beach, 16/03/2019”.

Lo que Joaquín Eló no dice en su carta, pero que transmitió días antes a sus compañeros, es que se encuentra encerrado en una celda de dos metros por dos, celda compartida entre siete presos. En la misma celda comen, mean, defecan y duermen. Es decir, viven en condiciones inhumanas que retratan fielmente a la cruel dictadura que gobierna el país.

Los abogados no recibieron respuesta alguna. Mientras tanto, Paysa sigue en Black Beach, incomunicado y aislado en una celda de dos metros por dos. No le han visto sus familiares ni sus abogados, pese a pedirlo.

 Todo lo que rodea a la detención de Joaquín Eló es un burdo montaje del régimen que, como denunció CPDS, intenta eliminar a Andrés Esono Ondo del escenario político nacional, ilegalizar su partido, acallar voces discrepantes como la de Paysa y desviar la atención de la encarnizada lucha por el poder existente dentro del régimen de Obiang, lucha que se hizo patente con la intentona golpista del 24 de diciembre de 2017, cuyo proceso judicial, plagado de irregularidades, cuyas sentencias acaba de dictar un tribunal de Bata.