Las democracias, como las independencias

4 julio 2019
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LA VERDAD Nº83 Cuando, en los años 50 y 60, los insignes hijos del continente africano, como  Kwamé  Nkrumah  en Ghana, Patrice  Lumumba en Congo-Kinshasa, Jomo  Kenyatta en Kenia, Léopold Sédar  Senghor en Senegal, Amilcar Cabral en Guinea Bissau, Nelson Mandela en Sudáfrica, y Enrique Nvo  o  Acacio Mañé  en Guinea Ecuatorial, inician la lucha por … Continuar leyendo «Las democracias, como las independencias»

LA VERDAD Nº83

Cuando, en los años 50 y 60, los insignes hijos del continente africano, como  Kwamé  Nkrumah  en Ghana, Patrice  Lumumba en Congo-Kinshasa, Jomo  Kenyatta en Kenia, Léopold Sédar  Senghor en Senegal, Amilcar Cabral en Guinea Bissau, Nelson Mandela en Sudáfrica, y Enrique Nvo  o  Acacio Mañé  en Guinea Ecuatorial, inician la lucha por las independencias de sus respectivos países, otros muchos compatriotas suyos, anclados en el pesimismo, en el conformismo y en la indiferencia, pensaban que la lucha por las independencias de sus pueblos era un objetivo imposible, porque el blanco colonizador  tenía muchos medios de represión, podía detener, encarcelar y asesinar impunemente, era mucho más poderoso y dicha empresa suponía muchísimo sacrificio.

  Hoy, más de medio siglo después de esas independencias frustradas, muchos de nuestros compatriotas siguen anclados en la indiferencia, en el conformismo y en la resignación, pensando, igual que hace más de medio siglo, que las democracias son un objetivo imposible, porque el negro dictador tiene muchos medios de represión: detiene, tortura, encarcela y asesina impunemente y, por tanto, la consecución de un Estado Democrático supone muchísimo sacrificio.

  Sin embargo, y a pesar de tanto sacrificio, la persistencia de los que lucharon convenció a sus compatriotas de que la lucha por las independencias no sólo era una lucha legítima de los pueblos africanos, sino que también era un deber y un derecho de los pueblos autóctonos, el ser libres e independientes y poder gobernarse a sí mismos. Y por eso, la comunidad internacional apoyó  finalmente la lucha por las independencias de los pueblos de todo el mundo.

  La lucha por las independencias duró décadas, supuso mucho sacrificio, costó la vida de muchos insignes hijos del continente africano, muchos de os cuales considerados hoy HÉROES y MÁRTIRES de las independencias de sus respectivos países y PADRES de muchas naciones africanas. Personajes de  los  que  hoy los africanos nos sentimos orgullosos, porque su lucha valió la pena.

  Conviene señalar que la actitud pesimista, oportunista y conformista de otros de sus compatriotas que, en lugar de sumarse a la lucha por sus propios derechos y por la libertad de sus pueblos, prefirieron ser espectadores indiferentes esperando que otros les liberasen de la esclavitud, supuso un gran obstáculo para los que luchaban por sus libertades, retrasó la consecución de las independencias  y fue un arma a favor de los colonialistas.

  Pero al final, y a pesar de la no implicación de todos en la lucha por las independencias, éstas llegaron, tarde o temprano, a todos los países africanos. Porque la lucha era legítima, las independencias y las libertades eran  un derecho y los pueblos tenían que gobernarse a sí mismos.

  Sin embargo y por desgracia, después de la consecución de las independencias que tanto sacrificio supuso, más de medio siglo después, la inmensa mayoría de los países africanos, Guinea Ecuatorial a la cabeza, se han visto sometidos por sus propios hijos, que implantaron  regímenes dictatoriales,  peores que los regímenes coloniales y al margen de los ideales de los Padres de las Independencias, haciendo lo mismo o peor que los colonos blancos: oprimir a sus propios hermanos y saquear los recursos de sus propios países peor que los colonos blancos, convirtiendo a los Estados en fincas privadas del dictador de turno.

  Esta “nueva colonización negra”, es la que ha llevado a otros insignes hijos del continente africano a levantarse, como ya lo hicieron los héroes de las independencias, y luchar por auténticas independencias. Es decir, luchar por las libertades y los derechos de sus pueblos y por unos Estados democráticos, donde la soberanía resida en los pueblos y estos puedan elegir democráticamente a sus gobernantes.

  Pero, como ya ocurrió en la lucha por las independencias, muchos conciudadanos  de  nuestro  país prefieren cruzarse de brazos y esperar que otros luchen por su país, por ellos y por sus hijos. Conviene decir a estos compatriotas nuestros, que la democracia llegará como llegó la independencia, porque es una lucha justa, legítima e irreversible.

  También señalar que, de igual forma que todos los países africanos no consiguieron la independencia al mismo tiempo algunos a principios y otros a finales de los años 60, las democracias no llegarán a todos los países al mismo tiempo. Los primeros países del África subsahariana en conseguir sus independencias, son los mismos que han empezado consiguiendo la democracia. Son países como Ghana, Nigeria, Senegal, Malí, Benín, Burkina Faso o Guinea Conakry, países del África del Oeste, a los que se suma ahora la República Democrática del Congo y algunos países del África del Este y del Sur.

  Y como ya ocurrió con las independencias, a los países del África central también les llegarán las democracias, tarde, como ocurrió con las independencias, pero las democracias llegarán, porque la lucha es irreversible y el objetivo final es la democracia y el Estado de derecho.

  Lo que conviene y es importante señalar a los guineanos, es que esta democracia que todos añoran, no llegará pronto si no se implican todos en la lucha por conseguirla, cada uno en su posición y ámbito, pero luchando por erosionar y acabar con la dictadura, porque como está demostrado, nadie está a salvo y el país se nos hunde cada vez más.

  Compatriotas guineanos, no es tiempo para la indiferencia, el oportunismo y el miedo; es tiempo de preguntarse: ¿Qué puedo hacer yo por mi país para liberarlo de la nueva esclavitud a la que está sometido? Esta es la gran cuestión. Y cada guineano tiene la obligación de hacerse esta pregunta, responderla y actuar en consecuencia. No esperes que sean otros los que luchen por tu país, por ti y por tus hijos.