Guinea Ecuatorial y Chad: dos dictaduras diferentes

26 junio 2019
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LA VERDAD Nº 83 Que los regímenes de Guinea Ecuatorial y Chad son dictatoriales, no hay ninguna duda. Sin embargo, Idriss Déby Itno y Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, los presidentes de ambos países, son dos dictadores diferentes. ¿En qué se parecen ambos y en qué se distinguen?   ¿Qué tienen en común? Les unen pocas … Continuar leyendo «Guinea Ecuatorial y Chad: dos dictaduras diferentes»

LA VERDAD Nº 83

Que los regímenes de Guinea Ecuatorial y Chad son dictatoriales, no hay ninguna duda. Sin embargo, Idriss Déby Itno y Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, los presidentes de ambos países, son dos dictadores diferentes. ¿En qué se parecen ambos y en qué se distinguen?

 

¿Qué tienen en común? Les unen pocas cosas, pero básicas. Para empezar, los dos llegaron al poder mediante el uso de la fuerza. Mientras Obiang, sin salir del palacio, dio un sangriento golpe de Estado en 1979, que acabó con la vida de su tío Francisco Macías y de decenas de soldados de ambos bandos, Déby llegó al poder en 1990 tras derrotar militarmente, con él mismo al frente de sus tropas, al entonces presidente Hissène Habré, su antiguo jefe. Ambos practican el nepotismo, es decir, la asignación de los cargos públicos y privilegios preferentemente a los familiares y allegados. Como militares, los dos creen que el poder no se negocia ni se pacta en una mesa de diálogo, sino con artillería. De hecho, mientras a Déby se le atribuye la expresión de “no llegué à N’Djaména en vuelo de Air France para tomar el poder”, a su homólogo Obiang le atribuyen el dicho de “quien quiera el poder, que haga su 3 de agosto”. Por tanto, el poder absoluto sobre sus respectivos Estados es, para ellos, algo que nadie les debe cuestionar ni, mucho menos, disputar.

 

¿Qué les hace diferentes?

 

Chad. Para Déby, hay que dejar mínimos espacios de actuación a los partidos políticos de la Oposición, y que esta debe seguir su línea de acción diferente y opuesta  a  la  del  Gobierno, al  menos para guardar las apariencias. De hecho, en muchos los ayuntamientos de

Chad hay presencia de la oposición, dándose el caso de que el Ayuntamiento de Moundou, la segunda ciudad del país, está gobernado por la oposición. La Asamblea Nacional de Chad, la equivalente a nuestra llamada Cámara de los Diputados, cuenta con 188 diputados, de

los cuales 116 pertenecen al gobernante Movimiento Patriótico de Salvación Nacional (MPS), mientras 31 son de la oposición real al Gobierno. Otros 44 escaños están en manos de partidos acólitos. En Chad solo se discrimina a los opositores cuando se trata de cargos públicos. En la universidad, solo se exige el título adecuado para ser profesor, tanto que las universidades del país están repletas de profesores militantes y dirigentes de la oposición. En Chad hay asociaciones profesionales y sindicatos. El sindicato de docentes más importante está dirigido por un militante del principal partido de la oposición, la socialista UNDR. Los medios de comunicación de titularidad estatal, pese a estar al servicio del partido en poder, dejan un pequeño espacio a las voces disidentes, y existe una prensa medianamente independiente. Las manifestaciones pacíficas de protesta están permitidas y cada año se celebran varias de ellas. Los miembros de las fuerzas de Seguridad conocen el Derecho, se respeta el principio de presunción de inocencia. El propio Director de la Agencia Nacional de Seguridad, un General gendarme formado en Francia, es también magistrado de formación.

 

GE. Todo lo que acabamos de ver es impensable en la Guinea de Obiang, ya que el fundador del PDGE entiende estas concesiones como un signo de debilidad. De los cerca de 70 ayuntamientos del país, no hay un solo concejal de la oposición en sus gobiernos. La Cámara de los Diputados tiene 100 escaños, de los cuales uno recayó en CI (vacío) y los 99 restantes están en manos del PDGE, lo mismo que ocurre con los 75 senadores de la Cámara Alta. Ningún guineano olvidará la cara de Clemente Engonga Nguema Onguene cuando anunciaba los resultados de las elecciones: “El PDGE, 100 por 100 de los votos; CPDS, cero votos…”  Los medios de comunicación no solo sirven de instrumento de propaganda para el régimen, sino también para denigrar y destruir a la oposición, como se ha visto en los casos de montajes para acabar con el Secretario General de CPDS. La prensa independiente sigue siendo un sueño inalcanzable. En Guinea Ecuatorial, un opositor identificado no puede ser funcionario ni, mucho menos, profesor de universidad, ni maestro en una escuela pública. Ahí está, por ejemplo, la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), necesitada de profesores, mientras hay profesionales con titulación superior que están marginados por ser opositores y sin que puedan aportar sus conocimientos a los jóvenes universitarios de su país.  Todo militante de la oposición o sospecho de serlo, está condenado al desempleo y a la miseria si no “vuelve atrás”, es decir, reinsertarse en el PDGE. Es decir, para el régimen de Obiang, el opositor no es solo alguien que discrepa con el Gobierno, sino también un enemigo y, como tal, hay que acabar con él, como sea. Guinea es el único país del mundo que no admite a sindicatos; incluso el Sudán del derrocado Bachir, estaba más avanzado en este aspecto y, de hecho, ha sido la Asociación de Profesionales la que ha encabezado las protestas que han obligado al dictador a abandonar el poder, cosa que no pasa por la cabeza de Obiang. En Guinea Ecuatorial las manifestaciones están permitidas solo si son de apoyo al Presidente de la República, a su familia y al Gobierno, o son de carácter religioso; nunca con intención de protesta. Lo dijo Clemente Engonga Nguema en 2013 en un escrito a CPDS para prohibir una manifestación convocada por este partido: “En Guinea Ecuatorial no podemos tolerar las manifestaciones, porque las manifestaciones no han resuelto nada en África, sino todo lo contrario”, a pesar de que sí, hay una ley que permite las manifestaciones en GE. No existe la presunción de inocencia, ni tampoco se necesitan pruebas para detener, juzgar y condenar. El último ejemplo es la detención de Paysa, que lleva cuatro meses en prisión incomunicada, acusado de intentar asesinar al General Obiang, pese a no aportar ninguna prueba contra él y a pesar de que el juez ordenó su prisión comunicada.

Cuando los opositores chadianos escuchan todo esto sobre Guinea Ecuatorial, exclaman: “¡Joder, Déby es un santo y Chad, un paraíso!”, y lo dicen no porque Déby sea un gran demócrata, ni Chad precisamente una democracia envidiable, sino porque lo de Guinea Ecuatorial es demasiado, no se puede comparar con ninguna otra dictadura en el mundo —salvo Corea del Norte— en estos momentos. Tras batir el récord de tener el presidente más longevo del planeta, nuestro país está camino de ostentar otro récord, el de las violaciones de los derechos humanos. Muy triste.