La economía guineana en 50 años de Independencia Nacional

25 noviembre 2018
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LA VERDAD/REDACCIÓN/ En el año del cincuentenario del acceso a la soberanía nacional, la República de Guinea Ecuatorial se encuentra sumida en una grave y profunda crisis económica y social. La mala situación del país se hace más evidente en contraposición con las expectativas creadas y la trayectoria de crecimiento iniciada y recorrida desde la … Continuar leyendo “La economía guineana en 50 años de Independencia Nacional”

LA VERDAD/REDACCIÓN/

En el año del cincuentenario del acceso a la soberanía nacional, la República de Guinea Ecuatorial se encuentra sumida en una grave y profunda crisis económica y social. La mala situación del país se hace más evidente en contraposición con las expectativas creadas y la trayectoria de crecimiento iniciada y recorrida desde la explotación de petróleo y gas, de 1995 hasta 2014. Los últimos cuatro años registran disminuciones continuadas del Producto Interior Bruto que, traducidas en las condiciones de vida de la gente, significan empobrecimiento creciente, desempleo, insuficientes medios para vivir mínimamente con dignidad de ordinario en ámbitos como alimentación, salud, educación, vivienda, vestimenta e higiene, ocio, deportes, etc. Hay un aumento sostenido de parte de la población que vive en pobreza extrema, que engrasan las filas de la marginación social, los excluidos.

La sociedad en general, a caballo entre la tradición -aldea y la modernidad-ciudad, está fuertemente desorientada, estupidizada y pervertida, carente de valores positivos que posibiliten una creciente convivencia feliz y digna propia de una sociedad humana. Una sociedad ciertamente trastornada, perturbada y confusa, presa de una dictadura cruel y maligna.

Al cumplir cincuenta años de plena soberanía nacional, asumiendo la independencia política total desde el principio, la República de Guinea Ecuatorial como Estado tiene en sus manos la gestión de su propio destino. Nos interesa en esta ocasión, echar un vistazo de forma sucinta al desenvolvimiento económico y social a lo largo de estos años bajo la gestión de los propios nacionales. Para ello fijaremos la mirada en algunos hechos económicos que al efecto nos parecen resaltables y que hayan contribuido a conformar la evolución de la realidad económica y social conocida en estos años. Pero, previamente, también apuntaremos algunos elementos de base para dar a conocer, apenas en líneas generales, el origen y las condiciones económicas y sociales que heredan las autoridades nacionales al tomar en sus manos toda la responsabilidad de gestionar el naciente Estado: la República de Guinea Ecuatorial.

Antes de la independencia nacional

Un hecho político-económico relevante del período es la puesta en marcha de la administración colonial española, lo que lo divide en dos sub períodos caracterizados por sendos sistemas económicos propios.

Teniendo en cuenta, por una parte, que los hechos económicos, la economía, en acepción del economista Paul Anthony Samuelson (Indiana, EE UU, 1915-2009) Premio Nobel de Economía en 1970, se puede considerar como la más vieja de las artes y la más nueva de las ciencias, quizá la reina de las ciencias sociales; definida de forma completa como “el estudio (metódico y ordenado) de la manera en la que los hombres y la sociedad eligen y deciden – haciendo uso o no del dinero-la plena utilización de unos recursos productivos escasos que pueden tener usos alternativos y el crecimiento de la capacidad productiva en el tiempo para obtener distintos bienes (y servicios) y distribuirlos entre las distintas personas y grupos que componen la sociedad, con el fin de satisfacer sus necesidades presentes y futuras”. La actividad económica se reduce en esencia en producir, distribuir, consumir, ahorrar e invertir. Cuenta con la intervención de individuos, grupos e instituciones, públicas y privadas, y se desarrolla generalmente en el mercado (escenario de cualquier tipo, físico y/o virtual, de intercambio de productos y asignación de recursos).

Y por otra parte, considerando también que en las dos últimas décadas del pasado siglo, para entender y explicar el funcionamiento de un sistema económico, era cada vez necesario interesarse por la Antropología cultural para el conocimiento de la urdimbre social, tradiciones, costumbres, sentido de la riqueza, de la familia, de la muerte o de la ética; es decir, captar las singularidades de la realidad del factor humano subyacente en toda sociedad humana. Con el avenimiento de la era del talentismo la economía conductual ha superado a la utilidad mar

ginal en el establecimiento de preferencias de consumidores y usuarios en la elección de bienes y servicios.

Nuestra economía precolonial, antes de la implantación de la administración colonial española, como la de los países y sociedades en estado de atraso económico, se realiza a niveles de subsistencia, muy bajos; se produce apenas para sobrevivir con lo que la naturaleza de forma directa e inmediata. El marco sociocultural del África de entonces es atomizado y anárquico, en el que el sistema productivo se define por lo que el recientemente fallecido economista egipcio, Samir Amin (Egipto 1931- 2018), denominaba los modos de producción de la comunidad primitiva, caracterizados por: 1) la organización del trabajo se desarrolla en parte sobre una base individual (“pequeña familia”) y en parte sobre bases colectivas (“gran familia”, “clan” y “pueblo”), con un medio de trabajo –la tierra- que es propiedad del clan y su uso es libre para todos los miembros de acuerdo a reglas precisas; 2) la falta de intercambios mercantiles y, correlativamente, 3) la distribución del producto en el interior de la comunidad se realiza en concordancia con unas reglas que están en estrecha relación con la organización del parentesco.

Sobre este sistema económico, sucintamente descrito, se asienta la administración colonial española.

El nuevo sistema económico colonial implanta un esquema organizativo de la producción caracterizado por el empleo de sistemas y métodos relativamente más racionales, la explotación de recursos hasta entonces desconocidos, el uso generalizado del dinero con el consiguiente aumento de los intercambios.

La operatividad del sistema establecido para la explotación de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea queda garantizada por:

El poder político ejercido por la Administración colonial que aplica las mismas leyes y propicia la misma seguridad que en nuestra Metrópoli de entonces, promueve y protege la inversión privada y dosifica estratégicamente la infraestructura necesaria.

La existencia de un mercado que absorbe, por amplitud y poder adquisitivo, toda la producción. El control de la producción y comercialización de los tres productos de exportación por excelencia (café, cacao y madera) está gestionada por organismos como la Delegación Peninsular para Café de las Cámaras Oficiales Agrícolas de Guinea (“Proguinea”, creada en 1946), el Sindicato Maderero de Guinea y su Delegación Peninsular (creado en 1936) y el Comité Sindical del Cacao (creado en 1937, quedando adscrito a la Presidencia del Gobierno y fijada su sede social en Madrid en 1948).

El control monetario y del sistema financiero se ejerce también desde España, asegurando el funcionamiento del sistema, lo cual favorece el flujo de inversiones. La peseta es la moneda de curso legal, como en España.

El sistema económico implantado por España en sus posesiones del Golfo de Guinea en su desenvolvimiento hasta la independencia en 1968, configuró un modelo de desarrollo susceptible de ser calificado de colonial –en la acepción más ortodoxa, no peyorativa, del término-, pues presenta unos rasgos muy particulares: una estructura de concentración tanto de las importaciones como de las exportaciones, en torno a unos pocos productos; las decisiones de producir, cómo, cuánto, quién, para quién, etc., provienen del poder colonial, España. El sistema de explotación asociado a este modelo de desarrollo económico colonial estuvo vigente hasta los años 1972-73, superando invariable los diferentes estadios político-administrativos de Colonia, Provincia y Región Autónoma calificados por España a sus posesiones del Golfo de Guinea.

A principios de la década de los sesenta, el modelo alcanza mayores cotas cuantitativas en magnitudes como Producto Nacional Bruto y Renta per Cápita, significativamente por encima de la mayoría de los países africanos de entonces. Empresas y empresarios privados extranjeros dedicados a la explotación y exportación de árboles maderables, cacao y café; e importación de bienes de consumo y de capital, contando con mano de obra mayoritariamente también extranjera, propiciaron un crecimiento económico notable y sostenido en el que la aplicación de los Planes de Desarrollo de España a sus provincias de Fernando Póo y Rio Muni aportaron elementos de estabilidad a la economía nacional del nuevo Estado.

En resumen, España, mediante el proceso de explotación económica colonial, introdujo otra forma de crear riqueza y su consiguiente orden social, sustituyendo gradualmente los modos de producción de la comunidad primitiva por el sistema económico capitalista basado en la propiedad privada y la libre competencia.

La herencia que deja España para gestionar la administración económica de la naciente República de Guinea Ecuatorial es, a todas luces, insuficiente; sobre todo en calidad y cantidad de los recursos humanos capaces de entender el alcance y la responsabilidad de gestionar todo un Estado.

A partir de la independencia nacional. Economía y dictadura.

El capital económico-financiero producto de la administración colonial española abarca no sólo las instituciones públicas, empresas, empresarios y mano de obra extranjera, explotaciones forestales y agrícolas, útiles del sistema financiero, sino también leyes, regulaciones, normativas específicas y procedimientos de gestión. Con la creación del Banco de Guinea Ecuatorial, con funciones de banco central, de emisión y de control del sistema financiero en 1969, se produce la primera “nacionalización” de la moneda de curso legal que pasa a ser nominada peseta guineana, la cual mantiene la paridad con la peseta española pero sin convertibilidad exterior. La segunda “nacionalización” se produce en 1975, la moneda de curso legal pasa a denominarse “ekuele” (“bikuele”, en plural) sustituyendo la peseta guineana.

Los acontecimientos políticos ocurridos apenas a cinco meses de la independencia dieron inicio a la férrea y terrible dictadura de Macías Nguema, primer Presidente de la República de Guinea Ecuatorial. En menos de tres años la economía se hunde a falta de empresarios y mano de obra, todos huyendo del sistema dictatorial, la carencia de financiación para el funcionamiento del Estado, la imposición de trabajos forzosos, la arbitrariedad de las leyes en su concepción y aplicación, o, sencillamente, su inexistencia, la desaparición del mercado español, la estatalización de la economía, etc. Los once años de la primera dictadura arruinan por completo el país, desaprovechando el capital económico heredado de la administración colonial española. Las autoridades del nuevo Estado resultan incompetentes para, por lo menos, gestionar el mantenimiento funcional del sistema económico heredado.

Fiel reflejo de esta primera dictadura en la economía es la ruina total del país. La sociedad es modelada por la violencia política del régimen. En este período se ha instaurado un nacionalismo exacerbado y visceral, que presenta una seña de identidad singular e inequívoca, ser antiespañol; se han condicionado las mentes de generaciones y generaciones en sus actitudes y aptitudes; se han configurado unas conciencias y una tipología de relaciones entre individuos, tribus, clanes, familias, etnias, distritos y regiones enmarcadas por odios, recelos, prepotencias y envidias. Aspectos que configuran una realidad social invivible y que tienen una relación directa con el desastroso funcionamiento del sistema económico.

En agosto de 1979 el Presidente Macías Nguema es derrocado mediante un cruento Golpe de Estado por su sobrino, el Teniente Coronel Obiang Nguema Mbasogo.

La situación económica y social del país a la que se enfrentan las nuevas autoridades es de desastre total, además de una administración pública prácticamente inexistente. Sólo una certeza: hay que empezar desde cero, literalmente. Voluntad política decidida para conseguir de la comunidad internacional ayuda de emergencia, asistencia y cooperación, reclutar recursos humanos apropiados para poner orden y restablecer la administración pública, atraer inversiones (empresarios y empresas), proporcionar amplia formación profesional y ocupacional, establecer disposiciones reglamentarias en materia económico-financiera, etc.

En concreto, era urgente y necesaria una reforma en profundidad y ajuste estructural de la administración pública; establecer normas que aseguraran la promoción y la protección efectiva de la propiedad e inversiones privadas; desarrollar iniciativas que garantizaran los mercados exteriores; disponer de una política de créditos que asegurara el sostenimiento de la actividad económica; e institucionalizar una adecuada política monetaria y financiera capaz de sustentar, sin tensiones, niveles crecientes de desenvolvimiento de la economía.

En lo que concierne a hechos económicos relevantes de nuestro país, en el periodo transcurrido desde 1979 hasta nuestros días, se registran tres etapas: la primera, hasta la adhesión a la Zona del Franco (1979-85); la segunda, de la adhesión a la Zona del Franco hasta el inicio de la explotación del petróleo (1985-93); y la tercera, corresponde desde la explotación de hidrocarburos hasta la fecha (1993-2018).

De la primera etapa resaltar en el ámbito económico-financiero la cooperación internacional que, con España a la cabeza, aporta apoyo variado en el marco de la instituida Cooperación Española. Se crea el Banco Exterior de España y Guinea Ecuatorial (GUINEXTEBANK) en 1980, con un capital de un millón de U$D, suscrito al cincuenta por ciento por ambas partes; institución financiera que se pretendía

donantes de Guinea Ecuatorial con la comunidad internacional con el objetivo de atraer inversiones al país. Si bien los resultados (compromisos) alentadores conseguidos en dicho evento, sin embargo, en la práctica apenas se materializaron.

La deseada reactivación económica no acababa de iniciarse, pues las inversiones en la rehabilitación de fincas de cacao y en las explotaciones madereras, y de las fincas cafetales ni se habla. El sector comercial (importaciones) recibe más inversiones, seguido del pesquero (exportaciones). La escasa producción para exportar en contraste con el volumen de importaciones da lugar a que la Balanza de Pagos comercial resulte deficitaria. Con una moneda sin convertibilidad, el ekuele, el déficit se paga con divisas obtenidas de créditos concedidos por la comunidad internacional para inversiones de capital y otros fines.

El Banco de Guinea Ecuatorial, por razones políticas (corrupción), no atiende a criterios técnico-bancarios para la ejecución y control de la política monetaria y financiera; pone en circulación mucho más dinero del necesario que causa una inflación galopante, con la consiguiente pérdida de valor del dinero que, a su vez, provoca la disminución de importaciones y la caída del nivel de actividad. De hecho, la quiebra de los bancos comerciales GUINEXTEBANK y CREDIBANDE (Banco de Crédito y Desarrollo) tiene en su origen la política crediticia practicada al amparo del ambiente político de corrupción existente. A pesar de los esfuerzos realizados, no sólo no se consigue reactivar suficientemente la economía, sino que, en pocos años, se presenta una crisis económica que era previsible y, por tanto, evitable.

Los responsables públicos de la economía apuntan, para salir de esta crisis, lograr la convertibilidad de la moneda nacional. Se negocia tal posibilidad con España; que el Banco de España garantice mediante la peseta la convertibilidad del ekuele. El resultado es infructuoso; en verdad, la cuestión es que salen victoriosos los partidarios del anti-españolismo del grupo que ostenta el poder político.

Esta solución aparece casi de repente con la incorporación de nuestro país primero a la Unión Económica y Aduanera de los Estados de África Central (UDEAC) en 1984, hoy Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC) y, al año siguiente, en la Zona del Franco, lo que supone un importante cambio cualitativo en el sistema económico nacional, por comportar dos aspectos esenciales para el sistema económico nacional: 1) la adopción de una nueva moneda de curso legal, totalmente convertible y común con otros países de la CEMAC, pues el ekuele es sustituido por el Franco CFA; y 2) la enajenación de la gestión y control de la política monetaria y financiera.

La segunda etapa apuntada de este período empieza con esta integración cuyo coste resultó ser alto, tanto en términos financieros como en personal cualificado nacional a desprender para prestar servicios en las instituciones comunitarias. El sistema económico sufre un dramático drenaje de liquidez con la fuerte devaluación en el tipo de cambio, cuatro a uno, en el canje de la moneda y la avalancha de importaciones operadas sin ser contrarrestadas por inversiones productivas y/o exportaciones. Para atender las necesidades financieras de la integración contraer nuevos préstamos es ineludible; las suscripciones de capital del Banco de los Estados África Central (BEAC) y del Banco de Desarrollo de los Estados de África Central (BDEAC) financiadas por créditos concedidos por Francia además de la ayuda presupuestaria del año 1986. Para reactivar la economía se consiguen créditos de la entonces Comunidad Económica Europea, la OPEP, entre otros.

La descapitalización causada por la integración en la Zona del Franco hace aflorar la quiebra técnica en la que ya se encontraban los dos bancos comerciales. El CREDIBANDE cierra en 1986, dos años después lo hace el GUINEXTEBANK después de que España vendiese a Guinea Ecuatorial, por un valor simbólico, las cinco mil acciones de su titularidad y concediese un crédito de mil cuatrocientos millones de pesetas para tapar el agujero financiero provocado por la mala gestión (corrupción) de la dirección compartida del Banco, según informes de auditoría. Las autoridades de ambos países deseaban reflotar el Banco pero la decisión de salir de la entidad del Banco Exterior de España, las responsabilidades nunca del todo aclaradas de los responsables de la Cooperación Española en Malabo y la integración ya consumada en la Zona del Franco, abocaron a la liquidación del Banco Exterior de España y de Guinea Ecuatorial en 1988. En el mismo año se instala el primer banco de la Zona del Franco, el BIAO.

La quiebra bancaria arrastra, en sus efectos negativos sobre la economía, a las pocas empresas del sector maderero y comercial, de por sí creadas con unos recursos propios insuficientes. A escasos años de la incorporación de Guinea Ecuatorial en la Zona-Unión de nuevo el país se encuentra sumido en una profunda crisis, la segunda en menos de cinco años apuntalada por la coyuntura económica de alcance mundial.

Una vez más se pone de manifiesto la incompetencia de los responsables públicos de la economía nacional. La integración se produjo sin un estudio previo ni estrategia concreta, en la administración pública el desorden, la corrupción y la arbitrariedad son crecientes, no se toman medidas de política económica para conformar un sistema económico estable y competitivo; no hay empresarios ni empresas que considerar como tales, etc. A pesar de contar con una moneda totalmente convertible y, en principio, acceso directo a un mercado subregional de cierta importancia, sin embargo, no se pudo instaurar un sistema económico susceptible de propiciar el desarrollo económico y social de nuestro país.

Esta situación continúa en términos generales hasta comienzos de los años noventa: en 1994 se produce la devaluación del franco CFA y, entre 1992 y 1993, el mayor acontecimiento económico de la historia de Guinea Ecuatorial: el descubrimiento del petróleo y gas en el subsuelo patrio, en cantidad y calidad suficientes para su explotación comercial, con la empresa norteamericana Walter International como la protagonista y pionera de tal hazaña.

En 2007, de fuentes del Banco Mundial, ya en plena explotación de los hidrocarburos, el crecimiento del volumen de los réditos era espectacular: de “3 millones de dólares en 1993 a 190 millones en 2000 a 3.300 millones en 2006. Otras magnitudes básicas impresionantes publicadas: las reservas de petróleo probadas eran de 1.1 mil millones de barriles (1/1/07); la producción petrolera estimada de 2006 ascendía a 386 mil barriles por día; las exportaciones netas de petróleo del mismo año: 354 mil barriles por día; reservas de gas natural probadas (el 1 de enero, 2007E) 1.3 billones de pies cúbicos; producción de gas natural estimada de 2006 alcanza los 45.9 mil millones de pies cúbicos.

Entre 2009 y 2012 la producción media llegó a rondar los 385 mil b/d con el precio del barril en torno a los 120 U$D; lo que supondría unos 46 millones de U$D al día, es decir más de 16.500 millones de U$D anuales, unos 11 billones de F CFA. Estas cifras dan idea de las ingentes cantidades de rentas que ha producido nuestro país por la explotación de hidrocarburos en los últimos 25 años.

Atraídos por el incremento de la actividad económica propiciada por la explotación de petróleo, se han instalado en el país cinco bancos comerciales: SGBGE, CCEIBank, BANGE, BGFIBank y ECOBank, todos con mayoría de capital extranjero. El Establecimiento de Micro Finanzas COFYDES-Caja de Ahorros y Créditos Cooperativos (CFD-MiCAJA), iniciativa privada de capital nacional, para cubrir la financiación de los pequeños negocios de la economía de base, sigue bloqueada desde 2015 por razones políticas. Esas entidades conforman el sistema financiero actual de Guinea Ecuatorial.

Es evidente que las autoridades de Guinea Ecuatorial desde la puesta en explotación del petróleo, han dispuesto de financiación propia suficiente para instaurar un sistema económico para el desarrollo integral del país, implementando una política económica apropiada. Sin embargo, la economía política gubernamental ha creado lo que los economistas Acemoglu (Estambul, Turquía, 1967) y Robinson (Gran Bretaña, 1960) llaman élites extractivas de un país, que son aquellas que se apartan de la obtención del bien común y dedican sus esfuerzos a su propio bienestar y al del grupo al que pertenecen. Las instituciones extractivas concentran el poder en manos de una élite reducida y fijan pocos límites al ejercicio de su poder. Elaboran un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía (población) en beneficio propio. En efecto, es lo que tenemos; que haberlas, haylas, en nuestro país.

Las dos Conferencias Económicas Nacionales, celebradas en 1997 y 2007, tenían, supuestamente como objetivo, planificar la mejor utilización de los recursos provenientes de los hidrocarburos a corto, mediano y largo plazo, y se estipuló que, a mediano plazo, el Gobierno destinaría el 40% del presupuesto público al sector social. Tras incumplir dicho compromiso, se organizó la otra en 2007, de la que saldría el anuncio del Plan Económico Nacional Horizonte 2020, que también fracasó.

El fracaso del H-2020, que tenía por objetivo conseguir la calificación de “país emergente” en ese año, es la mejor prueba de la mala gestión gubernamental de los enormes recursos financieros aportados a las arcas del Estado por la explotación de hidrocarburos. La corrupción generalizada, las inversiones en grandes proyectos e infraestructuras improductivas en detrimento de los gastos sociales

(salud, educación, asistencia social), el desorden endémico en la administración pública, el incumplimiento de las leyes y/o la carencia de las mismas, la inseguridad jurídica, el espeso clima de negocios, la discriminación a favor de la familia, del clan, de la tribu, del distrito, de la etnia, del partidario, etc., entre otros factores, han conducido al país a la crisis actual. Algunos de estos factores evocan las prácticas de los modos de producción de la comunidad primitiva, comentado más arriba.

Como botón de muestra, a la cabeza de las grandes empresas pertenecientes a las más altas y más ricas autoridades del país está la firma Abayak, controlada por el Presidente de la República, según el informe “¿Maná del Cielo?” de HRW, manejando datos de fuentes del Senado de los EEUU y expertos del FMI. Creada el 6 de noviembre de 1998, sus tres accionistas, el Presidente, la Primera Dama y el Hijo primogénito, son titulares del 75, 15 y 10 por ciento del capital, respectivamente. Es propietaria de participaciones en capital de grandes empresas constructoras Arab Contractors, SOMAGEC, General Work, bancos, etc; tiene el monopolio de importación de cemento, propietaria de varios y espectaculares inmuebles, de hoteles de renombre internacional en el país, etc. etc.

Convergencia Para la Democracia Social (CPDS) en su programa de Gobierno, reclama el cambio ordenado y pacífico de la dictadura a la democracia plural y participativa, con la voluntad política de organizar el país, lo que no se ha hecho en los cincuenta años de su existencia como Estado, en todos los aspectos, e instaurar un sistema económico que posibilite el desarrollo económico y social sostenido e incluyente de Guinea Ecuatorial.