Nada es original en el régimen de Obiang, ni siquiera el voto público

20 noviembre 2018
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LA VERDAD/REDACCIÓN/ Muchas son las cosas que ocurren en el régimen que gobierna nuestro país desde 1979. Y muchos jóvenes, y algunos mayores, creen que son criaturas de Obiang y su partido. Nada más lejos de la verdad: los que llevamos peinando canas desde hace unos lustros, sabemos que los modos, actuaciones y hechos cuya … Continuar leyendo “Nada es original en el régimen de Obiang, ni siquiera el voto público”

LA VERDAD/REDACCIÓN/

Muchas son las cosas que ocurren en el régimen que gobierna nuestro país desde 1979. Y muchos jóvenes, y algunos mayores, creen que son criaturas de Obiang y su partido. Nada más lejos de la verdad: los que llevamos peinando canas desde hace unos lustros, sabemos que los modos, actuaciones y hechos cuya autoría se atribuyen a este régimen, son, en realidad, copias de prácticas del pasado.

Recuerdo que, durante la campaña electoral de 1968, contando yo con siete años de edad, el Presidente del Gobierno autónomo, Bonifacio Ondo Edu, se gastó mucho dinero en su campaña electoral para hacer regalos a cambio de votos. ¿Saben ustedes qué regaló? Chicharro, mucho chicharro, como hoy lo hace el PDGE, solo que entonces ese delicioso pescado, por ser bastante novedoso para el pueblo de entonces, era conocido como “Ondo Edu”. Sí. Nos regalaban “Ondo Edu” con comillas para que votásemos a Ondo Edu sin comillas. Había pueblos en que se aceptaba el “Ondo Edu” y se votaba a Ondo Edu; otros, que también lo aceptaron, votaron a Macías. “Coged este pescado, que ha sido comprado con el dinero de todos los guineanos”, decían los seguidores de Macías. Igual que hoy.

Otro regalo con el que Bonifacio Ondo pedía el voto eran… chapas de zinc, para cubrir los tejados de las casas y las iglesias. Exactamente como lo hace hoy el hijo de Obiang. “Coged las chapas de Ondo y votad a Macías”, se dijo en el poblado de Nselang Esawong, Añisok, cuya iglesia sigue cubierta hoy con aquellas chapas regaladas por Ondo Edu. Nselang Esawong votó por Macías pese a las chapas.

En las mismas elecciones de 1968, el slogan de la campaña de cierto candidato fue “Vota a Andrés Moisés por una Guinea Mejor”. POR UNA GUINEA MEJOR es el mismo lema del régimen actual.

En 1973, después de la implantación del sistema de partido único, y al cumplirse teóricamente los cinco años, tanto del mandato de un Macías ya presidente vitalicio, como de los Diputados de la Asamblea Nacional, se hizo un referéndum para aprobar la nueva Constitución y “elegir” a los diputados de la Asamblea “Popular”. Yo tenía 12 años y fue la primera vez que “voté”, porque todos votaban: mayores, menores de edad, niños y ausentes. ¿Les suena de algo? Sí, exactamente como hoy, solo que el PDGE ha añadido a los muertos al censo electoral. Es más: en 1973 había en la cabina dos tipos de papeletas: el SÍ, de color negro, y el NO, de color rojo. Pero del SÍ había paquetes de papeletas, mientras que del NO solo había una papeleta, no fuera nadie a denunciar falta de transparencia. Y todos, una vez escogida la papeleta, por supuesto la del SÍ, tenían que exhibirla públicamente, al resto de votantes que llenaban el local, y a los miembros de la mesa electoral. Exactamente como hoy. En 1978, cuando se votó la última Asamblea Popular de la era Macías, se hizo lo mismo.

Tras funcionar el régimen de Obiang durante siete largos años sin partido político, llegó el momento de darle a la dictadura un nuevo puntal. Por eso se fundó, en 1986, un partido al que no sabían qué nombre ponerle. A los hermanos fundadores se les ocurrió mirar al sur, y lo que vieron fue un invento atractivo realizado por Omar Bongo en Gabón: el “Parti Démocratique Gabonais”, el PDG. ¡Pumba! Así no hizo falta romperse el coco para pensar en un nombre propio: “Partido Democrático de Guinea Ecuatorial”, el PDGE; el único esfuerzo que hicieron fue añadir la “E”. Pero, a continuación, llegaba otro escollo: ¿cómo conseguir el escudo? Esta vez el esfuerzo fue mayor: viajaron a Kinshasa, capital de la entonces República del Zaire, cuyo partido único, MPR, fundado por el mariscal Mobutu Sese Seko Kuku Bendu Wasabanga, tenía como escudo una… ¡Antorcha! Y ¡pumba! Ya tenemos escudo: la Antorcha que en nuestro país es el orgullo y refugio de todo tipo de personajes con los que ni ellos mismos quisieran identificarse, es un invento del desaparecido dictador zaireño.

Y aquí andamos, con el PDGE a cuestas: se celebran ceremonias de reinserción de militantes de la oposición que regresan al “Gran Movimiento de Masas”, exactamente como se hace en Camerún o en Congo Brazzaville, donde empezó esa liturgia. Y es que eso del “Gran Movimiento de Masas” también es una criatura de Macías, recogida en los Estatutos del Partido Único Nacional de los Trabajadores, el PUNT. Y hay más: el órgano informativo del PDGE, “La Voz del Pueblo”, es criatura clonada del partido Alianza para la Restauración Democrática (ANRD), su órgano informativo, creado juntamente con ese partido en 1974.

Ahora que está muy de moda lo de los plagios y másteres dudosos, me pregunto qué pasaría si se tuviera que examinar, con lupa, todo lo que hace el PDGE para ver si es real y original, o es plagiado, o si los títulos académicos que dicen tener sus dirigentes son reales o falsos… Este es otro asunto, que no voy a remover.

Si los romanos decían que “nihil novum sub sole”, algo así como que no hay nada nuevo bajo el sol, hoy podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que “nada es nuevo en el régimen de Obiang, ni siquiera el voto público”.