De la “Juventud en Marcha con Macías”, a la Milicia Popular Revolucionaria: el imperio de la sinrazón

19 noviembre 2018
Autor:

LV/REDACCIÓN/ Durante y después de la Conferencia Constitucional, el Secretariado Conjunto con sus tránsfugas, difundió por toda la provincia de Rio Muni la noticia de que Atanasio Ndong Miyono había vendido el país a los españoles haciendo del MONALIGE un instrumento al servicio de los intereses coloniales (es decir, de que Guinea no tenga la … Continuar leyendo «De la “Juventud en Marcha con Macías”, a la Milicia Popular Revolucionaria: el imperio de la sinrazón»

LV/REDACCIÓN/

Durante y después de la Conferencia Constitucional, el Secretariado Conjunto con sus tránsfugas, difundió por toda la provincia de Rio Muni la noticia de que Atanasio Ndong Miyono había vendido el país a los españoles haciendo del MONALIGE un instrumento al servicio de los intereses coloniales (es decir, de que Guinea no tenga la independencia). A partir de ese momento, Macías ve, cada vez más, reforzada su posición de aspirante serio a Presidente de la República, consciente, además, de que él había ganado las votaciones en 1964 para el Consejo de Gobierno Autónomo. Empiezan a engrosar sus filas no solo antiguos militantes y simpatizantes del MONALIGE, sino también jóvenes desempleados de las ciudades y de los poblados. Además de ser, en su mayoría, analfabetos, les une su fervor anticolonialista. Durante la celebración del Referéndum constitucional, esos jóvenes exaltados provocan incidentes, sobre todo el día de la votación. Uno de ellos, de nombre Endong, asalta una mesa electoral arrojando la urna en el río Wele. La reacción de la Guardia territorial es brutal: apalean a Endong y lo dejan cojo. Endong sería uno de los líderes de esos jóvenes, siendo posteriormente presentado a Macías, que le felicita.

Cuando se inicia la campaña electoral, empieza a pasar, de boca en boca, la expresión “Juventud en Marcha con Macías”, haciendo referencia a los jóvenes simpatizantes de este. Recorren barrios y poblados convenciendo a la población de las supuestas bondades de Macías, intimidan a los ciudadanos reticentes y prometen venganza a los discrepantes si su hombre resulta ser elegido Presidente.

Durante la campaña, mientras Ondo Edu recorre el país con la protección de la Policía, la Guardia Civil y la Guardia Territorial, Macías no tiene más protección que la de esos jóvenes entusiastas que lo esperan en cada lugar formando cadenas humanas para garantizar su seguridad. Se sienten obligados a defender a su hombre y si este gana, serán sus guardianes y se beneficiarán de las haciendas y mujeres blancas que Macías ha prometido dar cuando sea presidente.

Al día siguiente de la proclamación de Macías como Presidente electo, esos jóvenes, la Juventud en Marcha con Macías, empiezan a perseguir a sus adversarios, a los que apalean sin piedad. Dirigen también el saqueo de las tiendas y propiedades de los españoles. Puede decirse que, antes de que Macías tomase el poder el día 12 de octubre, la Juventud en Marcha con Macías había empezado a actuar sin instrucciones. Es lo que ocurre cuando un líder instiga con mensajes populistas a sus seguidores, sobre todo si estos son jóvenes incultos y exaltados: aunque no tengan instrucciones del jefe, terminarán actuando por su cuenta.

Cuando Macías toma el poder, aquel 12 de octubre, centenares de militantes del MUNGE y votantes de Ondo Edu, ya han empezado a sufrir represalias. Sus armas son palos y pedazos de madera tallados simulando fusiles.

A partir del fracasado golpe de Estado del 5 de marzo de 1969, los castigos alcanzarán, con más virulencia aún si cabe, a los militantes del MONALIGE, pese a que gracias a su voto, Macías había ganado las elecciones presidenciales.

Los jefes. Hemos dicho que la mayoría de esos jóvenes eran analfabetos y fervientes antiespañoles. Sus jefes eran escogidos uno por distrito, seleccionados de entre aquellos miembros que habían destacado por su fanatismo macista y por su brutalidad a la hora de reprimir a sus adversarios políticos. Sin embargo, para elegir a sus jefes, no solo se tenía en cuenta su nivel de brutalidad, sino que también se fijaba en aquellos que tenían cierta formación. De esta manera, nos encontramos con que todos los jefes, además de agresivos, también sabían leer y escribir, pudiendo algunos de ellos interpretar documentos. Los más destacados fueron los siguientes,

Bata: Pedro Motú Mamiaga.

Ebibeyin: Jacinto Ondo Ndong.

Mikomeseng: J osé Mor o Mba.

Añisok: Silverio Becá be Mba.

Mongomo: Faustino Edjang Ondo Minang, alias “Ochichico”.

Nsork: Raimundo Mebiame Nseme

Akurenam: Benito Sale Ndong

Evinayong:

Niefang: J osé Abuy Bokung

Puerto Iradier (Kogo): Santiago Mba Ncogo

Rio Benito (Mbini):

A partir de 1970, La Juventud en Marcha con Macías se convertiría en “Milicia Popular”, y, con el fervor revolucionario del régimen finalmente, acabaría siendo, finalmente, “Milicia Popular Revolucionaria”.

En la academia militar de Niefang, reciben formación castrense a cargo de fuerzas somalíes, las primeras que llegan a Guinea tras la independencia. Después llegarían los cubanos y los soviéticos a instruir a los milicianos.

A raíz de los recelos que surgen entre la Milicia Popular y la Guardia Nacional, y ante la desconfianza que tiene Macías a esta antigua guardia, Macías funde los dos cuerpos en las “Fuerzas Armadas Populares”.

Cuando se produce el golpe de Estado del 3 de agosto de 1979, los oficiales y tropa que defienden a Macías son, en su inmensa mayoría, milicianos. El bando insurgente, por su parte, contará con oficiales de la antigua Guardia Nacional y parte de los milicianos, sobre todo aquellos que, en el momento del golpe, se hallaban en la cárcel de Black Beach, entre ellos Pedro Motú Mamiaga.

“Anton King”, la quintaesencia de la Juventud en Marcha con Macías

En el mismo momento en que aparece la Juventud en marcha con Macías, sale en escena un joven de apenas 22 años. Natural de Nguiep Yenvam, distrito de Añisok, es guapo, alto y robusto, analfabeto y practica el boxeo. Se llama Antonio Nsue Alogo Nchama. Sobresale por su fanatismo anti-colonialista y en defensa de Francisco Macías, al que considera como un dios. Cuando es elegido Macías Presidente de la República, Anton King, como se le conoce en el mundo pugilístico, es uno de los “juventudes” más violentos y despiadados. Compagina el boxeo y las actividades militantes con un empleo conseguido, como recompensa, en el Ayuntamiento de Añisok, donde es guardia municipal y luce siempre una imponente porra en la cintura.

El destino de Anton King está escrito. A principios de 1974, el entonces Gobernador Civil de Rio Muni, Miguel Eyegue Ntutumu, realiza una gira por la provincia, con el fin de lanzar un mensaje a la población: “Por favor, dejemos de perseguir a nuestros hermanos que votaron a Ondo Edu, dejemos de perseguir a los “gacelas”. [“Gacela” era una traducción errónea de “jirafa”, símbolo de la candidatura de Bonifacio Ondo Edu en las elecciones presidenciales].

Entre el público asistente para escuchar al señor gobernador, se encontraba Anton King. Este, contrariado con el discurso que pronunciaba el máximo ejecutivo provincial, le replicó en voz alta: “¡Tú también eres un gacela!”

Se produjo un instante de silencio que el gobernador rompe preguntando: “¿quién ha sido?”. “Soy yo, Anton King. Quiero decir que eres tan enemigo de Macías como aquellos gacelas que votaron a Ondo Edu”. La reacción del gobernador fue ordenar la detención inmediata de Anton King, que fue posteriormente enviado al campo experimental de algodón que tenían los chinos en el poblado de Moyos Esakunan, en Mikomeseng, donde estuvo trabajando forzosamente hasta que Miguel Eyegue cayó en desgracia.

La cúspide. En el verano de 1975, Miguel Eyegue es acusado de un supuesto intento de golpe de Estado, organizado con sus primos de Melén Yenvam, distrito de Mongomo. Eyegue Ntutumu es detenido y cesado de su cargo de Vicepresidente de la República que ya ostentaba; y el poblado de Melén Yenvam, incendiado por los milicianos por orden de Macías. A continuación, el Presidente pregunta por “aquel muchacho que insultó públicamente a Eyegue”. Llaman a Anton King para entrevistarse con el “Gran Líder de Acero”; Macías lo recibe con entusiasmo y, al ver que es analfabeto, ordena que lo envíen a la academia militar de Ekuku, de donde, tras varios meses de instrucción, el “camarada Nsue” sale al ser nombrado por Macías Delegado Gubernativo de Añisok y con la estrella de Alférez en el pecho.

Desde entonces, Anton King, que ha jurado públicamente fidelidad y lealtad eternas a Macías, asegurando que allí donde muere Macías, muere él también, se convierte en el dueño y señor del distrito de Añisok. Prohíbe que le llamen “Anton King”, pues ahora es Nsue Alogo, o “camarada Nsue”. Somete a todo el distrito y persigue a los subversivos; inspecciona los centros educativos y vela por la enseñanza de los ideales del PUNT; humilla a los maestros y los pega delante de sus alumnos. Tiene derecho sobre todo lo que hay en Añisok, incluidas las mujeres casadas. Cada año, una comisión realiza giras por todo el distrito para traer a la ciudad a todas las chicas de entre 16 años y más, para participar en los concursos de belleza que organiza en nombre de la Revolución; la elegida “Miss” se convierte en su esposa, y así hasta tener un harén de siete bellas mujeres, creo que tres o cuatro de ellas “misses”.

Es entonces cuando el camarada Nsue acuña el slogan de “Añisok y Mongomo: ¡una misma cosa!”, que se repite en todos los actos públicos y revolucionarios que se celebran en el distrito. Macías valora mucho su trabajo y le nombra también Delegado Gubernativo del distrito de Niefang, siendo el único hombre que ha acumulado las dos funciones de forma simultánea y en dos distritos diferentes. Nsue es creativo y desarrolla su slogan: “Añisok, Mongomo y Niefang: ¡una misma cosa!”

Su final. Al producirse el golpe del 3 de agosto de 1979, y al enterarse de que el capitán Ela Nzeng es uno de los protagonistas, Nsue Alogo ordena la detención de Valentín, el hermano del capitán, y lo fusila; también detiene y fusila a un tal Juan, el chofer de Bonifacio Nguema Esono, el cual tuvo la mala fortuna de pasar por la ciudad de Añisok cuando Nsue Alogo acaba de recibir la noticia del golpe. Detiene a muchos más, entre ellos Carmelo Nguema Ndong, uno de los firmantes del Manifiesto de Mikomeseng en 1947; le pega varios tiros y, creyéndolo muerto, ordena depositar el cuerpo donde estaban los demás muertos. Nguema Ndong sobrevivió a la ejecución.

Antes de la caída de la ciudad de Niefang a manos de los golpistas, Macías le dice a Anton King aquello del “sálvese quien pueda”. El Delegado gubernativo prepara las maletas y, con sus dos hermanos, su padre y parte de su harén de esposas, se dirige a Mongomo y cruza la frontera con Gabón, siendo más tarde detenido en Oyem con su séquito.

Devuelto a Guinea, es procesado en la ciudad de Añisok con sus dos hermanos y su padre, en un juicio sumarísimo presidido por el comandante Mba Oñana, a mediados de septiembre de 1979. En el informe final, el alférez Luciano Edjang Mbo, abogado defensor de Anton King, esgrimiendo el Código de Justicia Militar, dice: “Me he pasado la noche leyendo este libro de leyes, y, créanme ustedes, no he encontrado ningún artículo que pueda salvar la vida de mi defendido”.

Anton King fue fusilado al día siguiente y enterrado con la cabeza aplastada a pedradas por el público que asistió a la ejecución.