Asalto militar a la cárcel pública de Bata

19 noviembre 2018
Autor:

LV/REDACCIÓN/ El hecho tuvo lugar en la madrugada del 10 al 11 de junio de 1974, con el asalto de militares a la cárcel de Bata que acabó con cinco presos muertos en el acto, cuatro más tarde por las heridas recibidas, y 27 fusilados tras un juicio sin garantías legales. Pese a los 44 … Continuar leyendo “Asalto militar a la cárcel pública de Bata”

LV/REDACCIÓN/

El hecho tuvo lugar en la madrugada del 10 al 11 de junio de 1974, con el asalto de militares a la cárcel de Bata que acabó con cinco presos muertos en el acto, cuatro más tarde por las heridas recibidas, y 27 fusilados tras un juicio sin garantías legales. Pese a los 44 años transcurridos desde entonces, los hechos siguen en la memoria de los más viejos, y no tan viejos, que los recuerdan con angustia y los narran con dolor. Los documentos disponibles sobre el caso, como el famoso libro “El baile de los malditos”, escrito por Daniel Oyono Ayingono en 1976, y el “Dossier Trevijano”, publicado por los Servicios Informativos de la Alianza Nacional de Restauración Democrática (ANRD), también en 1976, fueron difundidos por Asodegue (Asociación de Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial), y están disponibles en su web www.asodeguesegundaetapa.org.

 

Principales protagonistas vivos del caso: Salvador Ela Nzeng, natural de Oveng Nsomo, Añisok, capitán de las Fuerzas Armadas en 1974, y hoy retirado, y Secundino Nvono Avomo, natural de Ebevang Esandon, Bata, maestro, preso en la cárcel de Bata en 1974, hoy destacado miembro del PDGE y varias veces ministro en el régimen actual.

 

Principales protagonistas presos en la cárcel de Bata en 1974 y muertos: Estanislao Ngume Beholi, natural de Corisco y ex oficial del Ejército del Aire de la Legión Española; Manuel Ncogo Eyui; Lucas Ondo Micha, natural de Bibas, Nsork y funcionario de la Administración Civil del Estado; Pelagio Mba Esono, natural de Akuetom Nsomo, Añisok, y maestro; Salvador Watre Mba, maestro y natural de Anvom, Evinayong; Expedito Rafael Momo Bocara, natural de Baney, ex Ministro de Justicia; Manuel Combe Madje, natural de Corisco, médico y ex Director General de los Servicios de Salud Pública en la Provincia de Macías Nguema Biyogo; Pedro Bakale Nguema, natural de Nko Ngam, Kogo, técnico aeronáutico y ex jefe del aeropuerto de Bata; Román Boricó Toichoa, natural de Basakato de la Sagrada Familia y ex ministro de Trabajo; Marcos Ropo Uri, rebolano y ex interventor de Hacienda; Patricio Meco Nguema, natural de Acuse Eseng, Niefang, y maestro.

 

Desarrollo de los acontecimientos.

Como se ha dicho al inicio, los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 10 al 11 de junio de 1974, en pleno desarrollo de los exámenes finales correspondientes al curso académico 1973/1974. ¿Cómo empezó todo?

Es verano de 1974 y, aunque la cárcel pública de Bata y la de Black Beach, en Malabo, han sido escenario de matanzas despiadadas de presos políticos desde el 5 de marzo de 1969, las tímidas presiones internacionales contra el régimen de Macías parecen empezar a dar sus frutos, pues si en años anteriores se contaban los muertos por días, aquel año habían caído menos reclusos, pese a que las cárceles seguían abarrotadas de presos “subversivos”.

 

Estanislao Ngume Beoli.

Según cuentan las fuentes arriba indicadas y los comentarios populares, en septiembre de 1973, el ex oficial del Cuerpo de Paracaidistas de la Legión Española, Estanislao Ngume Beholi, crea un grupo dentro de la “Brigada A”, la nave crítica de la cárcel de Bata, donde se hallaban los presos “peligrosos”, los marcados para morir. Beholi había regresado a Guinea Ecuatorial tras la Independencia en 1968, con la intención, como todos los jóvenes profesionales guineanos que entonces estaban en la metrópli, de incorporarse al nuevo Ejército de la Guinea Independiente. En Santa Isabel, trabajaba en la agencia Viajes Guinea, situada en la Avenida de la Independencia, cuando es detenido en 1973: había dado un billete de 100 pesetas al preso Jovino Edu Mbuy cuando, una tarde, este pasaba delante de la agencia con otros presos regresando a Balck Beach tras realizar el trabajo forzoso de aquella jornada. Edu Mbuy era ex legionario, como Beholi, y había sido miembro activo del partido IPGE (Idea Popular de Guinea Ecuatorial), y elegido Diputado en las elecciones de 1968. Tras el ofrecimiento del dinero, Ngume Beholi es detenido y encarcelado en Black Beach después de ser delatado por el guardia que acompañaba a Edu Mbuy y otros presos. Semanas después, un guardia (no se sabe si el mismo) es atacado y muerto a machetazos en el bosque por los presos a los que vigilaba, encabezados, supuestamente, por Edu Mbuy, y entre los que se encuentra Beholi. Edu Mbuy huye a Camerún y, como consecuencia, varios presos, entre ellos Beholi, son conducidos a la cárcel de Bata.

Una vez aquí, ante el horror que se vivía con la muerte diaria de presos, Ngube concibe un plan, consistente en una evasión de cerca de presos de la cárcel, principalmente de la “Brigada A”. La tutela del plan correspondería a una organización llamada “Cruzada Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial por Cristo”, a la que los miembros se adhieren bajo riguroso juramento frente a un rosario y empleando la siguiente fórmula: “juro por Dios y por mi honor servir fielmente a la organización ‘Cruzada de la Liberación de Guinea Ecuatorial por Cristo’”. En un primer momento, se contemplaría una evasión aprovechando algún descuido de los guardias de vigilancia penitenciaria, pero después se descarta esa vía al considerarla arriesgada, y se opta por abrir un boquete en la pared que dé acceso al exterior de la prisión. ¿Era un simple plan de fuga o, por el contrario, tenía como objetivo un golpe de Estado? La versión oficial, basada en la declaración del delator de los hechos, Secundino Nvono Avomo, sostiene que, efectivamente, se trataba de un plan para dar un golpe de Estado, tras ocupar violentamente los puntos estratégicos de la ciudad de Bata.

Según esa versión, los prisioneros, una vez en fuga, se separarían en tres grupos. El primero, dirigido por el supuesto cabecilla, Estanislao Ngume Beholi, se encargaría de ocupar el Cuartel Central, la Radio Ecuatorial Bata, las Telecomunicaciones y la Policía Armada; el segundo, dirigido por Manuel Nkogo Egui (sustituido por Salvador Watre Mba), ocuparía la Central eléctrica para cortar el suministro, el Palacio presidencial de Ekuku, y bloquearía la carretera de acceso a Mbini y Kogo; y el tercer grupo, dirigido por Lucas Ondo Micha, debía ocupar el Cuartel General de la Guardia Nacional y atacar el depósito de municiones, bloquear la carretera hacia Niefang, Evinayong y Akurenam, y ocupar el Aeropuerto.

Después del éxito de esas operaciones, se convocaría a las autoridades civiles del interior para ser detenidas y fusiladas una vez llegasen a Bata sin conocer la situación. Se informaría a los gobiernos de Gabón, Camerún, Nigeria y España de la nueva situación política del país y se les pediría ayuda. La nueva realidad política creada en Rio Muni daría lugar a un levantamiento armado contra Macías en Malabo, donde aún residía.

 

La “Brigada A”.

Era el módulo de los presos políticos calificados como peligrosos y, como tales, estaban en la lista negra de los próximos a morir. La “Brigada A” era el corredor de la muerte de la cárcel pública de Bata. Los presos enviados a ella morían pronto, y cuanto más tiempo pasaba un preso en ella sin morir, más probabilidades de sobrevivir tenía. Los presos más veteranos de la “Brigada A”, es decir, los supervivientes, a menudo eran destinados a la “Brigada B”.

 

“Caso Basakato”.

En 1973, estalla el “Caso Basakato”, un oscuro asunto nunca esclarecido, en virtud del cual unos bubis, principalmente de Basakato de la Sagrada Familia, con algunos de Rebola y Baney, habrían comprado un barco de armas para venir a dar un golpe de Estado contra Macías. Fueron involucradas familias enteras, como los Boricó, los Bueriberi o los hermanos Chalé Tojaká. A pesar de que jamás se vio el barco, ni nadie dijo de qué país venía, los colegios de todo el país permanecieron cerrados durante unos días a la espera de una invasión que nunca se produjo, y muchos bubis murieron por ese hecho, entre ellos dos ministros: Román Boricó Toichoa, de Trabajo, y Expedito Rafael Momo Bocara, de Justicia. Varios de aquellos bubis inocentes, como sus compañeros de suplicio de otras etnias, fueron a parar a la “Brigada A”.

 

Secundino Nvono Avomo.

En junio de 1974, un joven y apuesto maestro llamado Secundino Nvono Avomo, se encontraba en la cárcel de Bata, no por razones políticas, sino por un supuesto caso de homicidio por razones sentimentales, según la versión de Agustín Nzé Nfumu. Siempre introvertido y algo antipático, no se relacionaba con otros presos, y solo se acercaba a él alguno que otro compañero de profesión, de los numerosos maestros que estaban recluidos en la “Brigada A”. No siendo preso político, es decir, sin ser calificado como “peligroso”, ¿qué hacía Secundino internado en la “Brigada A”, mezclado con los Ngume Beholi, Mba Esono, Watre Mba, Ncogo Eyui, Bakale Nguema y los supuestos compradores de un barco de armas? Hay que recordar que los presos comunes, o de casos de homicidios, suelen ser peligrosos cuando se hallan mezclados con presos políticos, ya que están dispuestos a todo con tal de “caer bien” a los carceleros.

Pelagio Mba Esono, un preso político de los calificados como “peligrosos” y compañero de Secundino en la Escuela Superior, se acercó a él para ponerle al corriente de un plan de fuga que se estaba gestando desde el año anterior. Secundino denunció los hechos a los guardias de la cárcel, a raíz de lo cual la “Brigada A” fue asaltada por los militares la noche del 10 de junio de 1974.

El Tribunal Militar especial que juzgó los hechos, recogió la siguiente declaración de Secundino, que reproducimos literalmente:

 

«SECUNDINO NVONO AVOMO:

«MAESTRO NACIONAL, DENUNCIANTE DEL COMPLOT DE LA MADRUGADA DEL 10 AL 11 DE JUNIO DE 1.974, POR LA CRUZADA DE LIBERACIÓN DE GUINEA ECUATORIAL POR CRISTO, NATURAL DE EBEVANG-ESANDON, BATA

«Cuatro días antes del que tuvo lugar la operación de la “Cruzada de Liberación de Guinea Ecuatorial por Cristo” para tomar el poder en la Provincia de Río Muni, después del trabajo y caída la tarde, me llamó desde el cuarto de aseo de la Cárcel, el recluso PELAGIO MBA ESONO pidiéndome cerillas, por razón de proximidad, encargué a otro recluso de nombre DONATO TOJUNTO BORICO para que le entregase las cerillas, pero Pelagio insistió que fuera yo personalmente donde se encontraba, entonces, entré en el aseo y una vez dentro, éste cerró la puerta con el pasador, donde me dijo que el motivo del que me requería no era precisamente por las cerillas sino para informarme que llevaban preparando desde hacía mucho tiempo un golpe de Estado, previa evasión de la Cárcel, pero, por ser seguidor del Presidente Vitalicio, desconfiaban de mí, pero si juraba fidelidad a la empresa como lo habían hecho ya casi todos los demás compañeros de la brigada “A”, me informarían sin reservas todo el “plan” por ser muy serio. A esta proposición, le contesté que no podía jurar fidelidad a una empresa cuyos fines concretos desconocía, porque aquello era como jurar en un papel blanco, por lo que Pelagio me contestó que iría a consultar a la directiva de la Cruzada compuesta por ESTANISLAO NGUME BEHOLI, LUCAS ONDO MICHA y MANUEL NCOGO EYUI, cuyos cabecillas principales, por si podía informar al declarante el objetivos y el alcance del “Plan” antes de prestar el obligado juramento. Al día siguiente, durante el descanso después de la primera jornada de trabajo, Pelagio explicó a la directiva de la Cruzada mi punto de vista pero éstos se opusieron diciendo que no se puede facilitar el objetivo del “Plan” antes del juramento. Esta negativa de la directiva me fue comunicada por Pelagio en compañía del recluso FELIPE ASECO con el fin de que éste me tomara el juramento, lo cual negué enérgicamente. En vista de esta incomprensión y con ánimo de enterarme de todo, acudí personalmente al encuentro del mismo Estanislao para que me lo explicase, recibiéndome con estas palabras: “Hemos preparado un  golpe de Estado y en la nave de la Cárcel ya disponemos de suficiente material para llevar a cabo dicha operación, perforando sigilosamente la pared de la nave hacia el exterior. Una vez afuera, atacaríamos en primer término la guardia de la Prevención, después de eliminarla vestiríamos sus uniformes y apoderarnos de sus armas. Acto seguido, abrir las demás naves de la Cárcel liberando al resto de los presos y dirigirnos en varios grupos para ocupar el Cuartel Central, Palacio Presidencial, Radio Ecuatorial Bata, Telecomunicaciones, Cuartel General, Polvorines, Aeropuerto, Policía, Carretera de Ngolo, Central Eléctrica y todos los demás puntos estratégicos de la Ciudad, teniendo que eliminar, en primer término, al Capitan, al Alférez, al Brigada Fortunato y a otros Jefes con el fin de evitar la organización y reacción de las tropas para un posible contraataque. Una vez en la Central Eléctrica, se apagaría la luz. Esta señal sería para comenzar la segunda fase de la operación, ocupando seguidamente el Palacio Nacional Africa. Una vez concluida esta primera parte, en nombre del Gobernador Civil, se convocaría por Radio a los Delegados Gubernativos y Jefes militares, así como los Delegados de Juventudes a una reunión urgente en Bata, donde serían detenidos en los Puestos de Control establecidos y eliminados”. Al preguntar sobre la fecha de la operación, me contestó Estanislao que ya era suficiente la información que me había dado y que me indicaría la fecha cuando haya hecho el juramento de fidelidad, a lo que dije que reservaba el juramento hasta conocer la fecha de la operación. Estanislao terminó diciéndome que no dijera nada al ex sargento de la Guardia Nacional EMILIO OVONO MBA o a cualquier ex guardia para evitar que el hecho no llegara a los oídos del Brigada Fortunato.

«El día 8 de junio de 1974, una vez en la nave y de vuelta de los trabajos en el Palacio Nacional África, me acercó PEDRO ESUMA y me dijo: “Secundando: ya estás al corriente del “Plan” de la Cruzada desde hace muchos días y conoces perfectamente los motivos y los objetivos que con él se propone, debes, por lo tanto, prestar juramento de rigor a igual que han hecho todos tus compañeros en prueba de fidelidad al mismo. Por otra parte, tú eres muy joven más que yo que ya soy viejo y has estudiado mucho y en caso de éxito ocuparías un cargo relevante, cosa que no podría conseguir yo”.

«A este respecto, le contesté que de niño me hicieron cosas tradicionales a igual que todos los niños varones fang y teniendo en cuenta este hecho, aunque quisiese, no podía prestar dicho juramento en evitación a contrarrestar lo arriba mencionado, todo este argumento con vista a desembarazarme de él ya que en mi persona no concurren tales circunstancias. Después de esta charla con Esuma, fue a dar cuenta a Estanislao de todo lo tratado y pidiéndome que me comunicase la fecha prevista para llevar a cabo el “Plan” de evasión y sus acontecimientos, a lo cual éste le dijo que me comunicara que tendría lugar a partir de aquél día, cualquier noche de una lluvia copiosa. En la noche de aquel sábado, hubo una llovizna y se preparó en principio para llevar a cabo lo propuesto, sin embargo viendo que la lluvia no era suficiente para contrarrestar el ruido que produciría al romper la pared, se suspendió aquella noche la operación previa consulta a Estanislao. En principio, pensaron ejecutar el “Plan” estando el Presidente Vitalicio en Bata, pero se dieron cuenta de que es cuando la vigilancia de la fuerza es tres veces mayor que cuando se encuentra en la Capital de la República, en que casi todos los guardias están distraídos y la vigilancia es fácil de burlar.

«Al día siguiente, dije al ex sargento de la Guardia Nacional, EMILIO OVONO MBA que tan pronto como saliésemos para trabajar, que hiciera el favor de avisar al Brigada Fortunato que tenía intención de hablarle personalmente sobre un hecho grave y urgente que los presos subversivos de la brigada “A” estaban tramando. Una vez salidos de la Cárcel y llegados al Cuartel General, sin pérdida de tiempo y después de bajar del coche que nos conducía, se comunicó al Brigada el recado, el cual a su vez lo hizo al Alférez y éste ordenó que me llevasen en un lugar apartado del resto de los presos con la intención de hacerle escobillas (apwa) donde se personó el Alférez y le expuse detalladamente el “plan” organizado en presencia del ex sargento Emilio Ovono el cual hizo hincapié de mi exposición al Alférez.

«De vuelta a la Cárcel y entrados todos en la nave, me acercó entonces LUCAS ONDO MICHA con un rosario en la mano y presionándome para que hiciera juramento en prueba de que no les había traicionado en las horas de trabajo. En esta circunstancia, llegó el guardia encargado de la Cárcel llevándome fuera de la nave donde nos encontramos con el Brigada Fortunato al que también volví a recontar el hecho, minutos más tarde nos abandonó y al aparecer de nuevo me condujo junto con el ex sargento Emilio en el despacho del Capitán donde le conté punto por punto todo el “plan” excluyendo a los presos FELICIANO NGUEMA OBAMA, DAMASO NFA y BERANARDINO OBIANG MBA, los cuales consideraba que no estaban al corriente de los hechos por cuanto que el principal organizador del “plan” Estanislao me dijo días antes que a esos 3 no se les podía confiar nada por considerarlos chismosos y chalados, al mismo tiempo que pedía al capitán que no me dejara más en la misma nave en consonancia a las amenazas que había sido objeto, cosa que el Capitán accedió ordenando que fuera a dormir en la nave conocida como brigada “B”. Antes de abandonar el despacho del Capitán, le dije así mismo que el recluso JUAN EYEGUE BACHENG había revelado el “plan” a su hermano JOSE EYEGUE BACHENG, ex guardia de la Guardia Nacional, al parecer confinado en su poblado natal.»

Como se ve, Secundino ha “cantado”, lo ha contado todo y ha respondido a lo que le han preguntado y a lo que no le han preguntado, hasta revelar nombres de parientes de presos que están confinados en sus pueblos, como José Eyegue Bacheng.

En este sentido, son interesantes las declaraciones del preso Ángel Nguema Efua, ex funcionario y natural de Mefo Ola, Evinayong, fusilado el 26 de junio. Habla de lo que pasó aquella noche del 10 al 11 de junio:

«Nos pusimos a cenar en la nave en el momento que el guardia encargado de la misma se presentó llamando a Secundino Nvono y sacándole de la nave. Creyendo que éste iba a denunciar el caso a las Autoridades competentes, SALVADOR WATRE, PEDRO ALFREDO MAYO y otros que no recuerdo repartieron unas linternas y a las órdenes directas de Estanislao, empezaron a escavar la pared de la nave, mientras que LUCAS ONDO MICHA entregaba a TITO MBA, FELICIANO MITOGO y JOSE ONDO MANDUMBI tres machetes para que vigilasen a los que estaban en contra del movimiento, concretamente a NFA, FELICIANO NGUEMA EBANG, BERNARDINO OBIANG MBA y PEDRO NGUERE NGUERE, éste último desaprobó el “plan” diciendo que el trato a los presos se había mejorado considerablemente en los últimos meses. Al mismo tiempo, Estanislao ordenó a AGUSTIN MOTU, FELIPE ASEKO y otros que no pude distinguir por la oscuridad, vigilar las celosías que se encuentran en la parte superior del piso y que desde la Cárcel, permiten ver el exterior de la misma, mientras que otro, cuyo nombre no recuerdo, vigilaba el aseo.»

Es decir, desde que han sacado a Secundino de la “Bragada A”, el resto de los implicados ya es consciente de la traición. Si los guardias se han llevado al chivato a la “Brigada B” para protegerlo, es porque habrá una intervención inmediata de los militares. A partir de aquí, estimados lectores de LA VERDAD, cunde el pánico y la desesperación entre los presos de la “Brigada A”. Saben que el régimen está informado y que, de un momento a otro, llegarán las represalias, y estas, sin duda, serán despiadadas.

Así, pues, Estanislao Ngume Beholi, el ex oficial de la Legión Española que regresó a su país para trabajar en el nuevo Ejército, se ve ahora obligado a colocar a sus asustados compañeros: A unos les ordena que, con machetes y lo poco que tienen a su alcance, vigilen la puerta principal, mientras manda a otros que traten de abrir un agujero en la pared, suficiente para que puedan salir al exterior.

Mientras perforan la pared, de repente salta violentamente la puerta de entrada: el capitán Salvador Ela Nzeng ha irrumpido en la nave con un pelotón de hombres fuertemente armados. Unos dicen que dio orden de alto a los presos y que estos no obedecieron, por lo que los militares empezaron a disparar; otros aseguran que, una vez que irrumpieron en la nave, y al grito de “¡fuego!”, del capitán, aquellos empiezan a disparar sin contemplaciones. En la oscuridad los presos armados con machetes no pueden defenderse y algunos levantan las manos para rendirse, al igual que todos los presos que piden clemencia. Pero no hay perdón y, en el acto, caen fulminados por las balas el propio Estanislao Ngume Beholi, los maestros Salvador Watre Mba, Pelagio Mba Esono (primo del propio capitán), Román Boricó Toichoa, ex ministro de Trabajo, y Pedro Bakale Nguema, técnico aeronáutico y ex jefe del aeropuerto de Bata, detenido por un apagón en el aeropuerto cuando un avión, con Macías abordo, estaba a punto de aterrizar procedente de Brazzaville. [Algunas fuentes aseguran que Boricó Toichoa no murió en el ataque, sino que fue procesado y fusilado el 26 de junio]. Muchos caen gravemente heridos, pero no recibirán asistencia médica, y a algunos de ellos, como Felipe Isabel Nsí, en estado de agonía, les fuerzan a declarar.

Según Donato Ndong Bidjogo, en su libro Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial, el periódico del Gobierno de Macías, UNIDAD DE LA GUINEA ECUATORIAL, narró así los acontecimientos:

«El plan se ha venido preparando desde hace más de ocho meses, ya que los internados tenían buen trato mientras se encontraban en la cárcel y gozaban de mucha libertad. El día señalado para el plan –continúa el vocero de Macias los rebeldes empezaron a llevar a cabo sus operaciones perforando la cárcel (…) pero afortunadamente en la cárcel se encontraba un preso muy fiel a nuestro régimen, que salió antes y previno a dos guardias que los rebeldes recluidos estaban ya dispuestos a asesinar a los oficiales y a ellos. El caso fue avisado al Capitán (…) quien llegado al lugar de la prisión que ya estaba perforada, abalanzáronse todos los presos sobre el capitán para desarmarle, pero el capitán cogió su pistola y la echó atrás de dos guardias que le acompañaban (…) el rebelde Estanislao Ngume se abalanzó sobre el capitán y éste va con su arma, disparó, cayendo en el acto. Seguidamente al ver la gran movilización con machetes y herramientas que llevaban los rebeldes, el capitán dio orden de FUEGO, cayendo en el acto los cabecillas rebeldes. Entre los cómplices figuran los dos ex ministros Momo y Boricó, que actuaban de Consejeros en el Plan (…). El cabecilla rebelde, Estanislao Ngume, condenado como cómplice en el asesinato de un guardia en Malabo, desde la cárcel trazaba los mismos planes y ahora ha pagado con su propio peso, a pesar del buen trato y menos condena…»

Días después, el Gobierno publicaría una nota oficial, con un lenguaje que nos resulta hoy muy familiar y en un castellano pobre: «Al recibir la noticia del fracaso del complot que eran dirigentes, suicidan en la prisión de Bata el ex ministro Momo Bocara, Felipe Isabel Nsi, Pedro Ndumu, Manuel Combe [el médico] y otros varios.»

Al doctor Combe se le acusó de haber introducido en la prisión el veneno con el que él y sus compañeros supuestamente se suicidarían poco después.

 

Celebración del macrojuicio.

Tan solo 11 días después de los hechos, se inició la celebración del juicio, conocido como la causa sumarísima número 2/1974, en el local del cine Okangong, en Bata, el 22 de junio, para procesar, mediante un tribunal militar especial, a 102 personas. Es decir, para un caso de intento de golpe de Estado en el que habían muerto cinco personas durante un ataque, y otras varias se habían “suicidado”, con 102 procesados, el Juez instructor, teniente José Moro Mba, había sido capaz de instruir tan complicado sumario solo en once días.

 

Composición del Tribunal “Popular” que juzgó y condenó a las víctimas:

Presidente: Fortunato Nzang Okenve Mituy, Capitán de la Guardia Nacional y Secretario General del Ministerio de Fuerzas Populares Armadas. Primer Vocal: Cristino Seriché Malabo, Teniente de la Guardia Nacional. Segundo Vocal: Pablo Eyama, Alférez de la Guardia Nacional. Tercer Vocal: Edmundo Obama Abia, Alférez de la Guardia Nacional. Vocal Ponente: Pedro Análogo Obiang, Alférez de la Guardia Nacional. Fiscal: Melanio Ebendeng Nsomo, Teniente de la Guardia Nacional. Defensa: Moisés Iyanga Melango, Teniente de la Guardia Nacional. Juez Instructor: José Moro Mba, Teniente de la Guardia Nacional.

En su tristemente célebre libro, “El baile de los malditos”, Daniel Oyono Ayingono dice:

«Tal como estaba previsto, inmediatamente después del frustrado golpe de Estado, el Tribunal Popular designado al efecto, comenzó sus actuaciones en la ciudad de Bata, Río Muni, el día 22 junio de 1.974, a las 9 horas de la mañana para ver y fallar sobre la Causa sumarísima, num, 2/1.974, en audiencias públicas, donde el Pueblo participó directamente en todo lo largo del proceso, instruido contra los rebeldes contrarrevolucionarios y reaccionarios traidores africanos a sueldo del colonialismo y del imperialismo, miembros y cómplices de la pretendida ala neocolonial e imperialista “Cruzada de Liberación de Guinea Ecuatorial por Cristo”, en los cargos de rebelión y delitos contra la seguridad del Estado, así como propaganda de índole subversiva.»

Fueron 102 las personas oficialmente juzgadas. Uno de los hechos que muestran que todo podría tratarse de un montaje, es que, en la lista de los procesados, aparecen los caídos durante el asalto. Es más: en el Sumario figuran las declaraciones de algunos de ellos, como Pelagio Mba Esono, Pedro Bakale Nguema, o Salvador Watre Mba, con el fin de ocultar las ejecuciones producidas durante el asalto.

 

Sentencias dictadas.

Veintisiete acusados fueron condenados a muerte. Analizando la documentación disponible y las conversaciones mantenidas, los ejecutados el 26 de junio podrían ser los siguientes: Patricio Meco Nguema (maestro, padre del actual Ministro Delegado de Seguridad, Heriberto Meco Mbengono), Lucas Ondo Micha, Angel Nguema Efua, Felipe Aseko Miko, Tomás Micha Onga, Moisés Nculu Nsue, José Luis Mangué, Gaspar Nsue Mangue (maestro), Esteban Nve Ondo, Carmelo Mitogo Esono (profesor de la Escuela Normal de Magisterio), Juan Luis Aseko, Paulino Alogo Ndong, Ricardo Mba Mangue, Román Boricó Toichoa, Pablo Mambo Combe (maestro), Santiago Ndong Abeso, Nicolás Ndong Abeso, José Eyegue Bacheng, Juan Eyegue Bacheng, Pedro Banganga Icabo, Florentina Taiber Banganga, Esteban Nse Esono, Irene Ngomo Matala, Pedro Esuma Eto, Marcos Ropo Uri, Hilario Engura Ndjani, y Santiago Chalé Tojaká.

El resto fue condenado a penas de prisión de 29, 26 y 17 años.

 

Fusilamiento de los condenados a muerte.

Daniel Oyono Ayingono escribe:

«En medio de toda la masa Popular revolucionaria y de extranjeros, presentes en Bata, el día siguiente miércoles, 26-6-74, se llevó a cabo públicamente la ejecución de los autores directos del frustrado golpe de Estado, cumplimentando así la sentencia dictada por el Tribunal Militar Popular.»

Las 27 personas sentenciadas a muerte, fueron ejecutadas la mañana del 26 de junio, en la explanada de Ngolo. Fue una de las mayores ignominias ocurridas durante el régimen de Macías. Se invitó a familiares, estudiantes y público en general, a presenciar la masacre. Los condenados fueron fusilados de cinco en cinco, con los ojos vendados. Un oficial le dio con una pistola el tiro de gracia a cada uno de ellos. Nicolás Ndong Abeso y Santiago Ndong Abeso, dos hermanos naturales de Sendje, fueron ejecutados juntos. A pesar de las súplicas del primero, preso en la cárcel de Bata, de que no matasen a su hermano puesto que éste solo se había limitado a mandarle una linterna que él le había pedido en repetidas ocasiones sin saber para qué se iba a utilizar, Santiago fue fusilado.

La última ejecutada fue una joven menor de 17 años, llamada Irene Ngomo Matala, que cayó al suelo con las piernas rotas, antes de ser rematada con un tiro en la cabeza.

Después de las ejecuciones, Mba Oyono Ayingono, en su libro, dedicó a los fusilados la siguiente frase: «Les decimos: ¡BUEN VIAJE!, adonde van es para todos, pero en la actualidad somos los triunfantes.»

Daniel Mba Oyono Ayingono está en el exilio desde 1980.

 

Secundino Nvono Avomo, aclamado como héroe nacional.

A partir de los hechos del 10 y de los fusilamientos del 26 de junio, Secundino Nvono pasó de ser un desconocido a convertirse en una celebridad nacional, en un “Héroe de la Revolución”. De hecho, en un acto multitudinario celebrado en el salón de actos del centro Politécnico Modesto Gené, en Bata, Macías le nombró Delegado de Educación Popular, “por haber librado al pueblo de Guinea Ecuatorial, a la Revolución y al Gran Camarada, de un acto de barbarie organizado y financiado por los imperialistas”. Desde entonces, Secundino ha sido varias veces ministro, y no ha dejado de ocupar altos cargos, tanto en el Gobierno, como en el PDGE.

Actualmente, es Consejero Presidencial.