Historia abreviada del proceso de la Independencia de G.E.

8 noviembre 2018
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Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se creó un nuevo orden internacional basado en la división del mundo en dos bloques: por una parte, estaba el bloque occidental, liderado por Estados Unidos como superpotencia y con la OTAN (Tratado del Atlántico Norte) como organización militar, y, por otra parte, el bloque de los países del Este, encabezado por la Unión Soviética como superpotencia y con el Pacto de Varsovia como estructura militar. Con esta división se iniciaba una nueva era, la Guerra Fría.

El bloque liderado por Estados Unidos lo formaban también Francia, Reino Unido, Alemania occidental, Canadá, Bélgica, Italia, España, Portugal, Grecia, Turquía, Noruega y Dinamarca, y Japón, Corea del Sur, Israel y Australia como aliados lejanos, pero naturales. Al bloque liderado por la Unión Soviética se sumaban países como Alemania Oriental, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Albania. China y Corea del Norte no pertenecían a tal bloque, pero eran aliados ideológicos.

El fin de la Segunda Guerra Mundial, que supone la derrota del imperialismo alemán y el japonés, significa también el inicio de la liberación de países como China, de la ocupación japonesa, y de los países africanos, de la colonización francesa, británica, belga y, posteriormente, española y portuguesa. Los procesos de descolonización fueron apoyados por los países comunistas, los del bloque del Este, ajenos al “pastel colonialista”.

Se puede afirmar que el fin de la Segunda Guerra Mundial es la causa inicial de la independencia de Guinea Ecuatorial, en particular, y del resto del continente africano, en general, en el sentido de que es el punto de arranque de las luchas de los países africanos por sacudirse el yugo de la dominación colonial.

Al margen de este contexto internacional, hubo también razones internas que animaron a los Padres de la Independencia a iniciar las exigencias de la independencia nacional. Las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los guineanos, no eran tan buenas como se suele decir. Como señalan varios estudiosos de la materia, siendo la renta per cápita de los españoles de unos 1463 dólares y 1354 dólares en Fernando Poo y Rio Muni, respectivamente, la de los nativos era solamente de 70 y 58 dólares, respectivamente, en las mismas provincias. Según el régimen de la propiedad de la tierra, principal medio de producción al ser la agricultura la base de la economía, los europeos, que representaban el 3% de la población (8.000 personas), controlaban más del 70% de las tierras productivas mediante fincas grandes.

En cuanto a la Sanidad, la atención primaria de salud era muy deficiente cuando no inexistente, y, si bien se construyeron hospitales en todas las cabeceras de distritos, muchos guineanos se curaban en clínicas de países fronterizos, y los casos que necesitaban intervenciones quirúrgicas complicadas se trataban en Camerún.

En lo que respecta a la Educación, se procuró el fortalecimiento del nivel primario, pero el máximo nivel académico al que podía aspirar un guineano era la Escuela Superior, donde se formaba a maestros de las escuelas primarias y a administrativos capacitados para servir a la Administración colonial. No se formó a los guineanos para poder llevar las tareas de dirección de un Estado, sino para ejecutar las decisiones de sus jefes españoles.

Trabajos forzosos. En los años treinta y cuarenta, muchos jóvenes fueron separados de sus familias para trabajar, como mano de obra gratuita, en los campos de cultivos de los españoles. Eran los llamados “braceros”. Hasta la Autonomía en 1964, para la construcción de obras públicas, principalmente carreteras, puentes y edificios públicos, los nativos estaban obligados a prestar servicios sin derecho a remuneración y bajo los latigazos de los guardias coloniales que se encargaban de “persuadir” a los trabajadores. Recordemos el dicho que “El látigo hizo pasar la carretera sobre el monte Raíces”.

Cuando el administrador colonial distrital de turno, que era un oficial del ejército español, viajaba a los poblados donde no había carreteras, los nativos construían camastros con sillón en los que cuatro nativos, uno por cada pata, transportaban a hombros al hom-bre blanco por caminos angostos y escarpados. Era el “Mobmio”.

En lo político, el país vivía, desde finales de la década de los 50, la efervescencia filoindependentista del continente africano, viendo cómo, una tras otra, accedían a la soberanía nacional naciones de su entorno geográfico.

Según coinciden todos los autores, entre ellos Francisco Ela Abeme, existen varios hechos que suponen el pistoletazo de salida para la lucha independentista en Guinea Ecuatorial, pero entre ellos se destacan dos: el Manifiesto de Mikomeseng y las protestas en el Seminario de Banapá.

El Manifiesto de Mikomeseng. En 1947, como consecuencia del creciente descontento de los nativos por las leyes coloniales y las excesivas contribuciones exigidas a los guineanos, un grupo de Jefes y líderes tradicionales, entre ellos Abeso Motogo, Felipe Aseko, Marcelo Asistencia Ndong Mba y Carmelo Nguema Ndong, se reúnen en la ciudad de Mikomeseng y redactan un manifiesto reivindicativo que envían al General Franco, para pedir la mejora del trato dado hasta entonces a los nativos y denunciar los excesos del colonialismo español. La reacción de las autoridades es inmediata: detienen a los firmantes del documento, muchos de ellos son brutalmente torturados y algunos, entre ellos Carmelo Nguema Ndong, son deportados a la isla de Annobón.

Las protestas del Seminario de Banapá. En septiembre de 1951, los internados en el Seminario de Banapá se declaran en huelga para protestar contra las duras condiciones en que viven: disciplina extrema, mala alimentación, imposibilidad de pasar las vacaciones con sus familias y la lentitud de su formación. A petición del director del seminario, Nicolás Preboste, y del vicario apostólico, Leoncio Fernández, que denunciaban intencionalidad política en las pro-testas, acudió la policía para reprimir a los huelguistas, señalando, como supuestos líderes de la misma, a Atanasio Ndong Miyono y a Enrique Gori Molubela. Ndong Miyono consiguió trasladarse a la región continental del país para, posteriormente, exiliarse en Gabón, donde, al parecer, se alistó en la Gendarmería francesa. Gori Molubela se fue a España, donde estudió Derecho.

Consecuencias de los dos hechos. La dura reacción de las autoridades coloniales contra los responsables del Manifiesto de Mikomeseng, así como la represión contra los huelguistas de Banapá, contribuyeron a aumentar el descontento de la población. A partir de entonces, dicho descontento empezó a canalizarse en movimientos políticos.

A principios de los años cincuenta, se crea la Cruzada Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial (CNLGE), cuyo objetivo es concienciar a la población nativa sobre los abusos del colonialismo y la necesidad de resistir al poder colonial. La Cruzada, que tuvo dirigentes importantes en la isla, eligió al católico y emancipado Acacio Mañe Ela como coordinador de sus actividades en Río Muni. En 1958, Mañe Ela, al salir por la noche de un encuentro con su confesor, el ya conocido sacerdote Nicolás Preboste, antiguo director del Seminario de Banapá, cae en una emboscada de la Guardia Civil que lo arresta y asesina, arrojando su cuerpo al mar. Es el primer padre de la Independencia eliminado por los colonialistas. Un año más tarde, en 1959, desaparece, en condiciones no esclarecidas, otro de los padres soberanistas, Enrique Nvó Okenve. A partir de entonces, los nacionalistas guineanos toman el camino masivo del exilio.

Formación de los Partidos Políticos. Con la muerte de Acacio Mañe, la Cruzada Nacional de Liberación desaparece, pero se produce un trasvase de sus dirigentes, tanto insulares como continentales, hacia otro grupo recién creado, el Movimiento Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial (MONALIGE), liderado desde el exilio por Atanasio Ndong Miyono, y en el cual militan, entre otros grandes luchadores, Pastor Torao Sikara, Abilio Balboa Atkins, Fran-cisco Dougan Mendo, Angel Mesié Ntutumu y Agustín Eñeso Ñeñe.

Los exiliados en Camerún fundan, en 1959, la Idea Popular de Guinea Ecuatorial (IPGE), integrada, entre otros muchos, por Clemente Ateba, José Perea Epota y Anto-nino Eworo Obama, y cuyo líder era, al parecer, Enrique Nvó Okenve.

En Gabón, el exiliado político Bonifacio Ondo Edu crea la Unión Popular de Liberación de Guinea Ecuatorial, con el apoyo del gobierno gabonés presidido por Leon Mba.

Creación del MUNGE. El Gobierno español es, cada vez, más consciente de que Guinea Ecuatorial no podrá seguir al margen de los procesos independentistas del continente, y ve con preocupación la proliferación de partidos políticos en el país. Así, para controlar a la “oposición”, recomienda a los líderes independentistas la formación de un solo partido político, a imagen y semejanza del llamado “Movimiento”, el partido único de Franco, para el desarrollo de la Autonomía en 1964. De esta manera, se crea el Movimiento de Unión Nacional de Guinea Ecuatorial (MUNGE), cuyo congreso constituyente se celebra en Bata a finales de noviembre de 1963. El MUNGE es, como el Movimiento franquista, el partido oficialista, en el que se afilian, de facto, funcionarios, concejales y alcaldes, y se suman también hombres de negocios y agricultores emancipados.

Estatuto de Autonomía. El activismo de los líderes independentistas convenció a las Naciones Unidas, cuyas presiones dieron lugar a que España concediera, mediante la ley de Bases, una autonomía económico-administrativa a las dos provincias de Fernando Poo y Rio Muni, creadas en 1959 con el fin de hacer creer a la comunidad internacional que los territorios del Golfo de Guinea no eran territorios ocupados, sino provincias españolas.

El 15 de diciembre de 1963, se celebró un referéndum en Guinea sobre si los guinea-nos querían o no la autonomía, ganando el SÍ en Rio Muni, y el NO, en Fernando Poo, y siendo el resultado final 62.600 votos a favor, y 24.544 en contra.

La Autonomía consiste en una Asamblea General y un Consejo de Gobierno. La Asamblea General, de carácter representativo, está formada por la reunión conjunta de los Diputados de las dos provincias y tiene una presidencia rotatoria por año.

El Consejo de Gobierno, por su parte, está constituido por un presidente y ocho consejeros, cuatro para Fernando Poo y cuatro para Río Muni. El Presidente es nombrado por Decreto tras una terna de diputados previamente elegida por el Gobierno de España.

Para el nombramiento del Presidente del Consejo de Gobierno, o presidente del Gobierno autónomo, se eligió una terna formada por Francisco Macías Nguema, ganador de la votación, Bonifacio Ondo Edu y Abilio Balboa.

El Gobierno español, no siguiendo el criterio del candidato más votado, nombró Presidente a Bonifacio Ondo Edu, a Macías Vicepresidente y a Armando Balboa, Alcalde de Santa Isabel.

El Secretariado Conjunto. Según Alicia Campos, que recoge testimonios orales de varios protagonistas, entre ellos Pedro Ekong Andeme, tras el anuncio de la Conferencia Constitucional, se reunieron en Bata Justino Mba Nsue (MUNGE), Atanasio Ndong Miyono (MONALIGE), y Clemente Ateba (IPGE) y decidieron la creación del Secretariado Conjunto como un órgano de representación común, del cual también formaban parte miembros del Gobierno Autónomo. Para Esteban Nsue, también entrevistado por Campos, los representantes fueron Jovino Edu Mbuy, por IPGE; Bonifacio Ondo Edu, por MUNGE, y Atanasio Ndong Miyono, por MONALIGE.

La Conferencia Constitucional. La Confer en-cia Constitucional se inició en Madrid el 30 de octubre de 1967, y en ella debían participar representantes del Gobierno español, el Presidente del Consejo de Gobierno, cuatro Consejeros (dos por provincia), un representante de cada partido político (MONALIGE, MUNGE, IPGE, Unión Democrática de Fernando Poo, Unión Bubi, y los grupos étnicos minoritarios).

El objetivo, muy discutido, era acordar el traspaso de poderes al futuro Estado de Guinea Ecuatorial y el otorgamiento de su nueva Constitución, pese a no ser dicha Conferencia una Asamblea constituyente.

La Conferencia se compone, básicamente, de dos Comisiones: la Comisión Política y la Comisión técnica (económica, jurídica y administrativa). Por temor a perder fuerza si se dividían en varias comisiones y, a mi modo de ver, por falta de técnicos guineanos suficientes para cubrir todas las comisiones técnicas, se decidió el trabajo en una única comisión, la política.

La irrupción de Francisco Macías en el escenario. Francisco Macías Nguema Biyogo es un antiguo funcionario colonial y Alcalde de Mongomo, su distrito natal. Se le conoce por su vehemencia nacionalista y anticolonialista. Se afilia al MONALIGE pero no es un militante muy disciplinado. Siendo Vicepresidente del Gobierno autónomo, lleva una vida discreta, al margen de los lujos en los que viven los consejeros del Gobierno autónomo.

Mientras Atanasio permanece en el exilio, Macías, con otros miembros del MONALIGE, empiezan a crear núcleos de disidencia interna en el partido, al entender que al permanecer en el exilio Atanasio Ndong, líder del partido, ya no puede seguir al frente del partido por su supuesto desarraigo.

A pesar de la concesión de la Autonomía y el reconocimiento de los partidos políticos, seguía habiendo una fuerte represión contra los nacionalistas, razón por la cual muchos seguían en el exilio.

Cuando Atanasio regresa a Guinea en 1966, y decide establecer su principal base de operaciones en Santa Isabel, muchos ciudadanos no lo conocen en Río Muni, pese a su labor en favor de la independencia de su país, realizada a nivel internacional. Este hecho facilitaría posteriormente las maniobras, en la región continental, de los disidentes del MONALIGE.

La creación del Secretariado Conjunto es un Caballo de Troya dentro del movimiento independentista.

En principio, Francisco Macías no tenía derecho a formar parte de la delegación guineana en la Conferencia Constitucional, porque no era líder de ningún partido político y, como Vicepresidente del Consejo de Gobierno, debía permanecer en Santa Isabel como máximo representante del Ejecutivo autonómico.

Sin embargo, ahí estuvo. Mientras se celebra la Conferencia Constitucional, los disidentes del MONALIGE, instigados por Macías, se mueven día y noche por toda la provincia de Río Muni, desacreditando a Ndong Miyono y tildándolo de “vendido” al enemigo colonialista. Hacen lo mismo con Bonifacio Ondo Edu.

Durante la Conferencia, Macías trata de hablar en nombre del MONALIGE, a lo que Atanasio tiene que llamar la atención de la Mesa para recordar que “Macías no representa al MONALIGE”. Pero Macías sigue insistiendo, y termina imponiéndose la sensación de que el MONALIGE es un partido bicéfalo.

Antonio García-Trevijano. García-Trevijano es un acaudalado abogado liberal que forma parte de la oposición interna al franquismo. Si bien no está muy claro si Macías ya tenía algún contacto con él desde Guinea, lo cierto es que se reúnen en Madrid durante el tiempo que permanece Macías en la capital de España por la Conferencia Constitucional, y se conocen gracias, al parecer, a un empresario de nombre Armijo, también antifranquista, expulsado de Guinea por sus simpatías con los nacionalistas guineanos.

Pedro Ekong Andeme mantiene, en su libro, que el Secretariado Conjunto necesitaba asesoramiento y acudió a Ramón Tamames, por aquel entonces abogado comunista de los grupos antifranquistas, y este pidió 500.000 pesetas por sus servicios y que, al no disponer de esa cantidad, recurrieron a García Trevijano.

Tamames, en una charla con estudiantes guineanos en el Colegio Mayor “Nuestra Señora de África” en 1990, aseguró que dentro de su círculo antifranquista, tres fueron los que se ofrecieron a asesorar a los independentistas guineanos: García- Trevijano, el propio Tamames y Enrique Tierno Galván, pero que, por diferentes motivos, se decidió que fuera García-Trevijano quien asesorase a los guineanos.

García-Trevijano pagó parte de las dietas de miembros del Secretariado Conjunto en la Conferencia Constitucional, financió la campaña electoral de Macías y ayudó en la elaboración de su programa electoral.

La Constitución y el referéndum para su aprobación. Durante la Conferencia Constitucional, la postura de Macías se radicalizaba progresivamente, hasta oponerse a la Constitución que acababa de ser otorgada, acusando virulentamente a Atanasio y a Ondo Edu de haberse vendido a los españoles y traicionado al pueblo de Guinea Ecuatorial al aceptar dicha constitución, información que enviaba por telegrama todos los días a sus lugartenientes que trabajaban día y noche para él. Desde Madrid, Macías empezó a denunciar la Constitución a las Naciones Unidas, pidiendo, incluso, que fuera una comisión de la ONU la encargada de elaborar dicha constitución.

Cuando termina la Conferencia en julio de 1967, los miembros del Secretariado Conjunto, procedentes de MUNGE, IPGE y MONALIGE, ya habían hecho suficiente trabajo en Río Muni para erosionar gravemente al MONALIGE y, principalmente, a su líder, Atanasio Ndong.

Durante la campaña por el Referéndum constitucional, Macías y sus seguidores se entregan, en cuerpo y alma, a convencer al pueblo de que se vote NO a la Constitución, porque dicha constitución ha sido impuesta por España para mantener subordinado al pueblo de Guinea Ecuatorial.

¿Creía Macías, con sinceridad, que la Constitución era perjudicial para los intereses del pueblo guineano?

Creo que no. Macías sabía que aquella era la mejor constitución que convenía a la Guinea independiente en aquellos momentos, no solo porque garantizaba la unidad nacional y la elección democrática de los gobernantes, sino también porque los propios guineanos no habían sido capaces de presentar un

proyecto constituyente alternativo. Sin embargo, la oposición a dicha constitución y las acusaciones de traidores y vendepatrias contra sus oponentes, eran una estrategia para hacer daño a sus futuros oponentes, una actitud claramente populista.

Si bien el SÍ ganó en el Referéndum gracias al apoyo de la mayoría de los grupos políticos y al de los medios de comunicación oficiales, el resultado, 72.458 a favor y 40.197 en contra, no pareció preocupar mucho a los futuros rivales de Macías. Se-guían subestimando sus posibilidades.

Campaña electoral y Programa Político de Macías.. La campaña electoral se inicia en un ambiente de crispación y de confrontación entre los seguidores de Macías y los de Ondo Edu, una vez que el Secretariado Conjunto, extremadamente activo en la región continental, ha conseguido hacer calar en la población el mensaje de que Ndong Miyono se había vendido a los españoles. Las fotos de Ndong están siendo quemadas a lo largo de distritos que un día fueran su feudo, como Añisok, y no sirven de mucho las cartas que envían los dirigentes nacionales del MONALIGE a sus lugares de origen intentando desmentir el bulo.

Otra de las acusaciones que circulan contra el líder del MONALIGE es su intelectualidad. “Atanasio se cree un sabio, cree que los estudios que tienen los dirigentes del MONALIGE sirven para resolver los problemas del país. Es falso, porque una cosa son los estudios, y otra ser buen político, y Ndong no lo es.” Antes de la primera vuelta, el propio Atanasio Ndong ya sabe que es un tercero, un acompañante de Macías y Ondo Edu.

¿Cuál es el programa electoral de Macías? Sobre papel, es un documento bien elaborado por García- Trevijano. Según Alicia Campos, el programa político presentado por Francisco Macías, “insistía en la creación de una conciencia nacional, la necesidad de una política económica y social de carácter socialdemócrata dirigida por el Gobierno, unas relaciones internacionales en el marco de las organizaciones mundiales y regionales y relaciones intensas y cordiales con España”.

Eso es lo que dice el programa y es lo que explican en los mítines en Fernando Poo, y en la televisión cuando la utilizan, conscientes de que aquí la población tiene un poco más de cultura política y existe una colonia más numerosa de españoles. En Rio Muni, el programa tiene otra interpretación. Macías y los suyos prometen entregar las haciendas de los españoles a los ciudadanos guineanos si estos

le eligen para ser Presidente. El propio Macías va más allá y promete: “Incluso estas mujeres blancas, de abundante pelo dorado y con uñas largas pintadas de rojo, también serán vuestras”.

En cuanto a las relaciones con España, Macías sataniza a los españoles en Río Muni y les acusa de haber asesinado a Acacio Mañe, Enrique Nvó y Salvador Ndong Ekáng. Los españoles se convierten así en los enemigos del pueblo guineano, y Ondo Edu y Ndong Miyono, sus cómplices. Él quiere la “Independencia total”, al contrario que estos dos, que, según Macías, quieren una independencia tutelada por España.

Las elecciones presidenciales de 1968. Las elecciones, que eran también para Diputados y Consejeros, se celebraron en dos vueltas. En la primera vuelta, celebrada el 22 de septiembre de 1968, los resultados fueron los siguientes: Francisco Macías Nguema (Secretariado Conjunto): 36.716; Bonifacio Ondo Edu (MUNGE): 31.941; Atanasio Ndong Miyono (MONALIGE): 18.223, y Edmundo Bosio Dioko (Unión Bubi): 4.795.

Al no haber ganador por mayoría absoluta en la primera vuelta, había que celebrar una segunda vuelta en una semana.

Atanasio Ndong Miyono es consciente de lo delicada de su situación personal como líder político, y de su partido. Sabe que se acerca un lustro político importante, los primeros cinco años de independencia, y si no mueve ficha, el MONALIGE quedará mal parado, al igual que él mismo. Llama a Bonifacio Ondo Edu y le ofrece un pacto: pedirá para Ondo el voto de todos aquellos que habían optado por él en la primera vuelta; a cambio, se formaría un Gobierno en el que habría miembros del MONALIGE. Ondo Edu rechaza la oferta. El tiempo apremia y Atanasio, sin consultar con toda su Ejecutiva, ofrece el mismo pacto a Macías, y este, sin dudarlo, lo acepta. Macías va más allá y consigue otro acuerdo con el líder de Unión Bubi, Edmundo Bosió Dioko, cuarto en la primera vuelta y el más votado de la isla junto con Atanasio. El doble pacto de Macías le asegura, prácticamente, todos los votos obtenidos en la primera vuelta por Bosio y Ndong.

La segunda vuelta se celebró el 29 de septiembre entre Macías y Ondo, siendo estos los resultados: Macías, con 68.310 votos, y Ondo Edu, con 40.250, saliendo ganador Francisco Macías Nguema, elegido primer Presidente de la República de Guinea Ecuatorial.

El día 12 de octubre de 1968, se firmó el Acta de la Independencia de la República de Guinea Ecuatorial. Por parte española, firmó Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, en representación del General Francisco Franco, y por la parte guineana, el Acta fue suscrita por Francisco Macías Nguema Biyogo. El acto tuvo lugar en el actual Palacio del Pueblo, de Malabo, cuarenta años antes de que Obiang Nguema Mbasogo ordenase su demolición.

Se cantó “¡Libertad!”, el Himno Nacional, por primera en la Guinea Independiente. El mismo día, Macías se trasladó a Bata, con todo su Gobierno, para presentarse ante la población riomunense, que lo aclamó con fervor y júbilo.

 

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